Que acto más violento, ese en el que vuelven de la nada nombres y renglones.
Como un golpe directo al coco, sin tiempo a prepararse, yo no sé.
Quien iba a decirlo, que volverias con ese lenguaje que me despierta nostalgias que no se cómo nombrar, ni a quien adjudicar.
Vengo de un largo sueño, y aterrizas con vocerios y bailes en espiral, me pierdo; en tus palabras rapiditas y deliciosas, en imágenes que me suenan a deja vu.
Podría haberme quedado allí, sin importarme las inhospitalidades del ambiente, olvidandome de mi, y esa sensación de borrachera que no sé de donde salía.
De esos golpes de suerte, de coincidencia, yo no sé. Que violencia.
Creí haber dejado de creer en el destino, pero aun sigo pensando en los libros que vienen, empujados por céfiros de Fortuna.
Sin permiso, vienes a colarte en mi pecho, con bocanadas de aire que había olvidado, con reminiscencias que se me antojan de vidas pasadas.
Y ahora, después de tanto camino recorrido, siento que finalmente me estas hablando a mi, antes planeabas sobre mi cuerpo, con zumbidos ensordecedores, con palabras demasiado grandes para meterlas en mis ojos, con letra demasiado oscura para mis ojos de gato diurno.
Como un golpe directo al coco, sin tiempo a prepararse, yo no sé.
Quien iba a decirlo, que volverias con ese lenguaje que me despierta nostalgias que no se cómo nombrar, ni a quien adjudicar.
Vengo de un largo sueño, y aterrizas con vocerios y bailes en espiral, me pierdo; en tus palabras rapiditas y deliciosas, en imágenes que me suenan a deja vu.
Podría haberme quedado allí, sin importarme las inhospitalidades del ambiente, olvidandome de mi, y esa sensación de borrachera que no sé de donde salía.
De esos golpes de suerte, de coincidencia, yo no sé. Que violencia.
Creí haber dejado de creer en el destino, pero aun sigo pensando en los libros que vienen, empujados por céfiros de Fortuna.
Sin permiso, vienes a colarte en mi pecho, con bocanadas de aire que había olvidado, con reminiscencias que se me antojan de vidas pasadas.
Y ahora, después de tanto camino recorrido, siento que finalmente me estas hablando a mi, antes planeabas sobre mi cuerpo, con zumbidos ensordecedores, con palabras demasiado grandes para meterlas en mis ojos, con letra demasiado oscura para mis ojos de gato diurno.

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