viernes, 26 de octubre de 2018

Censura

No sé cómo fue que llegó
poco poco, no la sentí instalarse
al principio comenzó como un malestar, como una desaliento
ya las manos no se movían como antes.
Luego vinieron las voces, las terribles críticas venidas desde el ombligo
Una especie de esterilidad.
La mente agitada, efervescente
colérica, apunto de estallar
en silencio.
La enfermedad vino como una plaga de termitas
fue consumiéndome de a pocos la voz,
dejó una especie de invalidez, de angustia.
La voz se transformó en pesadillas, en llanto
se disfrazó de otro idioma,
otra
Una terrible duda, el miedo de avanzar
de poblar, de concebir
navegar los días como un borrador

Yo, que estaba invitada a la fiesta de la vida
me niego a asistir.

État des lieux

Primero: Me aterra la página en blanco.
Hace cuánto perdí el hábito, la costumbre.
Ahora me he vuelto otra, he perdido mi acento y seguro también he cambiado mis gestos.
Estoy en el entre deux, dos idiomas, dos países. Dos versiones de mi.
Yo defiendo mi langue du coeur, me pierdo entre las palabras, entre las traducciones. Entre las traiciones.
Transito esta ciudad, este barrio que comienzo a llamar mío. A fuerza de perderme, de correr aun-gustiada, de no saber a dónde voy, he conquistado poco a poco las calles. Por fin puedo decir que tengo un "trayecto a casa", un camino a casa. Por fin puedo decir "chez-moi".
Segundo: Me siento ajena, oxidada para la escritura.
Empecemos por ahí. Haciendo un état des lieux de mi entrada a este texto.
Yo, tengo el pecho roto
una muerte se suma a otra
Me sorprende en el bus la noticia,
ella ya no volverá
¿y por qué me afecta tanto?
Me digo que estoy viva,
ella era tan joven y la conocí poco
su voz dulce y sus labios generosos
por sus palabras,
generosa en sus palabras,
¿si pudiera hacer un retrato cómo sería?
yo que la conocí tan poco
podría decir que sus rasgos eran generosos y eso no dice nada de ella
su cabello rojo, si, pero eso no dice nada de ella
yo recuerdo de ella, su voz dulce
sus palabras dulces que venían del propio dolor de la pérdida de su padre y su hermano
hablamos de lo difícil que era respirar, del pecho oprimido
de tristezas.
A pesar de todo, tenía palabras dulces para mi
y decirme que ya no está,
estoy dando vueltas en círculos
tengo el pecho roto, esta tristeza re-actualizada, sin nombre
sin etiqueta, tiene una voz que remonta como un reflujo
como una llave abierta/ una herida abierta
es eso, esta muerte abrió una vieja herida.
Porque ella estuvo ahí para mí en esos aciagos días
Tengo una voz que remonta, entre risa y llanto
una voz que no me explico
una voix/voie
Es tener esta certeza que rompe en dos el día
que la vida ya no será la misma
que sigo esperando a quien no volverá
que ya tampoco ella volverá.
Marguerite escribía sobre este niño aviador que murió con tanta tristeza
y ella no lo conoció
y yo.. que apenas conocí a esta niña-mariposa siento una infinita tristeza por su partida
porque sus palabras me reconfortaron, porque ida ella de cierto modo se van sus palabras
como si se desincrustaran de mi pecho
es eso, sus palabras se van y se entreabre una grieta de mi pena, abre sus ojos, pestañea mi dolor
y vuelvo a sentir el pecho roto, cuando fue ella quien me ayudó a volver a respirar.
Quien me ayudó
es eso, se fue, y con ella se llevó una base, porque sus palabras fueron costra
su partida súbita me deja en carne viva,
me duele el pecho
y se re actualiza mi pena
tengo que encontrar mis palabras, dar vueltas de gato
estoy rumienado, no, ya no rumiando mi pena
ahora la contemplo, la dejo atravesarme y luego vengo a escribirla
ya no la contengo.
Siento que escribir es mi trayecto a casa
son los lugares que elijo, los lugares que secretamente disfruto visitar
los detalles, mi momento íntimo
paso por el río al lado de casa, hay un poco de sol
patos y ratas de agua
los árboles que pierden sus dientes, y yo tan angustiada en mi infancia.
Aquí los árboles están acostumbrados a la pérdida
yo me siento novata
cada vez, me asombra, me golpea duro la pérdida.
Ellos acostumbrados al pasar de las estaciones. Pierden sus dientes, pierden su abrigo.
Intento narrar mis días para explicar este dolor
este cansancio.
Abandoné los estudios, y me siento verdadera
Pero también me siento lejos de casa, digo eso y me siento extraña
este es mi "chez moi"
mi casa está en una configuración del pasado
¿Qué significa volver?. Ahora estoy en una escritura de puros apuntes.
Yo busco la condensación











Un petito ensayo

Intento hacer un 'petito ensayo' sobre la muerte.
de cierto modo este viaje fue una decisión de morirme también
Una vez mi abuelita me dejó para siempre yo me fui también. La vida en Colombia se acabó, yo comencé a habitar una especie de vida-placenta, una especie de baba, de materia pegajosa insípida.
Tengo la impresión de haber vivido el mismo día sin haber hecho mucho caso. Viví la vida con los ojos entrecerrados. Eso era ya estar medio muerta.
Vivo un no querer mirar
Cada vez que pienso en la sala de espera de cuidados intensivos y vuelvo a verme, a sentirme diciendo "no no no" con las manos sobre los ojos. Cuando siento que vuelvo a esa sala, siento que ese es un cuerpo que no puedo habitar. Esa vida terminó ahí. Decidí irme. No decidí. ¡Cómo decirlo? He seguido caminando sin lazarillo. Tengo una especie de ceguera. La muerte enceguece ¿es eso?

Suena la alarma del despertador
estoy en mi habitación
ese espacio en el que de algún modo sigo estando en Colombia
aquí se habita otro país cuando la puerta está cerrada
no sé si ya estoy despierta cuando abro los ojos en la oscuridad
parpadeo y aparecen sombras
allí está el camarote donde dormía mi abuela
tengo miedo de parpadear una segunda vez
por unos instantes veo en la penumbra mi habitación de hace 11 años
no es la primera vez que sucede.

---

Meses después me doy cuenta
la muerte me ha seguido hasta aquí también
me la paso encerrada en mi chambre-patria
en el sueño donde reposo como en un sarcófago,
estoy muerta.

No vine a estudiar a este país
vine para buscar otra vida, para huir de la muerte
aquí también me ha tragado la tristeza
estoy encerrada en el recuerdo, en la casa de mi infancia,
Algo se resiste.

Sigo anclada a mi silla, los cabellos por la cara como una cortina.
Hay un velo que no me deja salir a la fiesta
que me impide vivir.

Repito las mismas dos palabras vivir y morir.
Algo se detuvo
hay un abrazo perdido
tengo el pecho roto.

Quisiera... decantar y comprimir las palabras,
simplificar las cosas
necesito de dónde asirme.
si tengo imágenes claras seguro pueda usarlas para levantarme.

Es eso, la muerte me dejó minusválida
se llevó palabras y recuerdos,
me dejó catatónica.
La movilidad está en las metáforas.
La salida a este "no estar de pie" puede que esté en un relato comprimido.
Hay un poema que quiero escribir. No es una historia.
son imágenes que se suceden y superponen. Como en los sueños, como en mi cabeza.








martes, 3 de febrero de 2015

De la nieve

A penas se sostuvo
como segunda piel,
costra fugaz.
Se descarapelan los árboles
cae de ellos la nieve
como un resto
que no es lágrima.

martes, 14 de agosto de 2012

Borrador 3

Se cansará el silencio saborear su saliva todo el día?
muerto de sed, de hambre, empeñado contiene el aliento que le queda
Paradójicamente alimentarlo no es la salida, cada convite que le ofrezco engorda su condición famélica.

Borrador 2

Escirbo por necesidad del conjuro
por qué más sino por esta necesidad de invocarlo?
hablo de mi muerto, de aquel que prefiero no nombrar
de aquel a quien tripas y carne siguen siendo habitadas por la palabras
es cierto...
lo sé...

Borrador

He soñado cosas tan tristes
un día gris y mis zapatos encharcados
subir al bus con los pies deshechos y no encontrar asiento
beber chocolate en agua
una joven madre que no sonríe por su hijo, se nota que es una carga
estar terriblemente perdida en una casa extraña

Infans

Vuelvo, y prescindo de ese gran entusiasmo de quien le quema una idea y quiere transfigurarla.
¿En qué momento se fue vaciando todo hasta quedarme sola escuchando en drenar de un sifón?
Tengo la extraña sensación de mi voz ajena, esa que trato de calzar a medida que tecleo.
Cuándo dejé de ser, de habitar un yo seguro y diestro con la palabra?
Ya no converso. Me limito a esbozar sonrisas, a vigilar y angustiarme por los silencios.
No sé utilizar los puentes.
La gente se me hace odiosa e inasible, conocedoras de un lenguaje que ya no manejo.
De vez en cuando sobreviene un ataque de ansiedad en la noche. No respiro bien y me habita el terror de morir ahogada mientras pesadillo. Mientras pierdo todos mis dientes, mientras me desfiguro.
Estoy perdiendo la identidad. Me sostiene el espejo.
No tengo nada que decir. No quiero decir. No quiero asir.
Me desentiendo con angustia desenfadada del mundo.
Contemplo.
Tengo innombrables, no por voluntad sino por algún primitivo mecanismo de terror.
Me enrollo.




lunes, 10 de octubre de 2011

Hay algo..

Hay hombres que son incapaces de ternura
¿de tenerla? un verbo aquí me parece superfluo, ser simplemente incapaz de ser pareja de una palabra es suficiente para describir el vacío, la gran ruptura.
Tendresse, se olvida y ya no se tiene como invocarla después.
Luego la pura carne no tiene escritura, es sólo masa revolcándose por obra y gracia del calor y el aceite.
Me aterra el mundo sin la palabra, la pura acción. Y me refiero a esa acción que no tiene un susurro casi inaudible, un código secreto de pestañeo.
Una acción sin silencio, la que resulta ruido inaudible en la mera repetición. La que ya no significa más y por el contrario destruye cualquier significado precedente.
Estoy tratando de comunicarme.
Maniatada, desde este continente con un agujero como ombligo. Mi centro de gravedad es el desagüe que todo lo consume, todo se lo va llevando en un remolino.
Busco la acción apalabrada, huyo de la crudeza de lo mecánico y la procastinación.
Quisiera marcar algún número y apalabrar este silencio pero todo medio de comunicación se me hace tan frío.
Esta imposibilidad pesa como un dedo divino sobre los labios.
De repente veo la luz del día sobre una pantalla.
¿Hace cuánto no veo el amanecer? Pierdo la vida en pesadillas, sin cerrar los ojos -¿entiendes?-
Soy esta cantidad de frases agolpándose, todas codeándose por ganar primero la puerta de salida.
Soy  retazos de frases desmoronadas, podridas, trocadas en polvo por tanta espera.
Soy incapaz de articular, tengo un reflujo metafísico.


martes, 19 de julio de 2011

Trasnoche

Este es un auténtico trasnoche
aveces me abraza un hombre como un cachorro y yo me vacío en sus brazos intentando pertenecer a su raza
yo, que soy de piedra y helio, me elevo sin sentir nada en el núcleo.
De qué sirve rememorar la pura ficción?
Ayer viví una vida inventada mientras me alcanzaban los pasos,
todo se desvanece, sin necesidad de ser sólido, en el aire.
¡Vamos! si lo que quiero es ser auténtica, por qué no expresar mi infinito deseo:
Todo lo que necesito en un reencuentro fortuito
piedra que rompe un ventanal
caerme en pedazos mientras actualizo ese viejo yo con este nuevo y foráneo,
Me hacen falta nuevas palabras.
Tengo esta imposibilidad, no puedo querer y algo de mí ha tocado eso que llaman fondo.
De nada sirve aparentar, obsesionarse como un maníaco por las superficies.
Soy, de este modo, nacida de este modo, antes significada por una pérdida
ahora...
simplemente vadeo esa antigua organización que se va por un sifón.
La sinceridad no me da para tanto
la fuerza y el empuje merman
limosneo las palabras
mi texto es pura caridad
andrajos, piojos y pulgas
comida de ácaros.

sábado, 2 de julio de 2011

Electro shock

Abro los ojos.
Por la ventanilla cruzan los árboles con velocidad. No sé dónde estoy.
El autobús es inmenso y gris, miro por los ventanales esta carretera desconocida y me pregunto cuándo arribaremos al terminal.
Un hombre viejo se acerca por el pasillo del bus y me saluda, dice mi nombre y mi apellido, lo miro con sorpresa pero lo olvido rápidamente. Mi angustia al no saber hacia dónde me dirijo hace que el viejo y mis nombres no sean cosa de mayor atención.
Los pasajeros empiezan a impacientarse, hacen la pregunta que yo no me atrevo a formular. ¿Cuándo llegaremos a la terminal? El hombre al volante dice que ha tomado algún desvío.
Miro por la ventana, árboles y rocas desconocidas me punzan el estómago. ¿Qué diablos espero tan cómoda en el silla del bus? ¿Un lugar seguro en medio de lo desconocido? Alguien dice que pronto llegaremos a algún lugar, una Universidad, algún sitio arqueológico, decido que allí es buen lugar desconocido para partir hacia lo conocido.
Sigo esperando mientras se me va la vida por las curvas y kilómetros devorados por el auto motor.
Alguien toca mi espalda con insistencia, me volteo enojada, sorprendida.
Es el viejo de lentes y sombrero que me había saludado, lo miro tratando de reconocerlo. Me dice con insistencia que me baje... que me baje... que me baje del bus...
Lo miro aterrorizada, lo he reconocido, pálido, sin gafas ni sombrero. Es mi abuelo.
Me invade el miedo, salto de mi silla y quiero descender.
Abro los ojos.
Tal vez, aquel vehículo gris se dirigía realmente a la terminal, de seguir viajando habría visto lo que cualquier hombre que hala un gatillo a pocos centímetros de su sien ve: El final del viaje.
Aquel viejo cambió mi rumbo, me trajo de vuelta con un electro-shock escalofriante.
Hace  más de 8 que se convirtió en ceniza en un horno crematorio.

sábado, 16 de abril de 2011

Volver

De entrada, si quiero hablar con plena sinceridad debo mencionar a aquellos a quienes ya no me dirijo. Prescindo de los gustosos por un valor literario y elevado, golosos de la buena forma y e contenido. Reclamo este espacio como puro exorcismo y vereda de más de media noche. Tengo tragos encima, los mismos que un sensato doctor Jekyll bebía en sus manías. Es decir, puedo ser despiadada y atravesar cualquier cuerpo como un Juggernaut. Voy pues pisándote las costillas, el rostro mientras tecleo.
He tenido malos atardeceres, estériles de vida. He caminado y respondido por cumplir. Soy autómata de mí, y al parecer es lo que le basta a la funcionalidad del mundo. No tiene sentido.
Varias veces sueño con aventármele a un auto.
Acabo de borrar lo antes escrito y trato de ser infinitamente sincera. (Ahora ese es el norte de mi escritura) Busco el fluir de mis palabras sin un mirar atrás que me convierta en piedra, "Pájaro a mi hombro"
Te desgasté tanto en mis palabras hoy como si cubriese tu rostro yerto con tierra. Hay preguntas que dispararé a quemarropa, seré asesina y luego...finalmente libre de mí.
Topo caminos pisados por mi descomunal huella, 'yos' del pasado atravesados por el vientre. Comodidades banalmente abandonadas.
Es decir, me ha llegado el tiempo de Volver.

lunes, 21 de marzo de 2011

Contorsionismos en el servicio de transporte intermunicipal

Relato de un viaje:
Primero, por supuesto el servicio de transporte público capitalino
con desespero le busco un candado a mis lagrimales
aprieto los dientes para no gritar a ebrios pasajeros que cierren sus bocas
hiede a humano y me fastidia terriblemente.
Siempre imagino que el bus estrella, el mejor lugar para ubicarme en caso de.
Claudia, no es que seas fatalista es sólo que la muerte se te antoja en los buses de la ciudad.
Un hombre sentado al lado habla con voz ronca y molesta, martillada por el trago, vuelta rugido amainado.
Finalemente tomas el destino a carretera, como ganado las embuten entre patas y manos agarrándose a un barandal. Risas, tos, quejidos, conversación. Fuera de todo y contra cualquier pronóstico el sacrificio de ir de pie valdrá la pena. Así que las compañeras de viaje no rebuznan ni piden butaco. La música da espacio entre el collage de extremidades que juegan al equilibrio dentro del vehículo. El conductor prueba su carga ¿qué tan viva está? realmente... nos quiere matar a todos.
Observo la señorita de formas finas y me digo que nunca podré  lucir bella con tanta naturalidad, con ese desenfado y sutileza del que no lo quiere. Bebe su agua de cañería, se aplica crema para oler bien, abre y cierra su bolso de marca. Se la ve nerviosa.
Mi Susy lee mi pensamiento, mientras hace contorsiones para estirar las piernas encalambradas. Asentimos y allí va, manda su pedido a un completo extraño. Siempre es raro escucharla hablar de usted, pero el joven Camilo, alias 'El mono' considera que es justo y necesario hacernos un regalo para no defraudar nuestra buena suerte.
Al descender: un arco que casi termina estrellándose en la piedra.
Todo es grande, las cargas se alivianan con sólo respirar el aire caliente.
La luna está inmensa, como para robar gallinas dicen... pero que encarte Susy ¿qué haríamos a media noche con un bípedo emplumado? tendría miedo por él.
Luego, ay que bonito es volar... when the music is over... pero no se quiere over. Tomamos otro transporte, esta vez, intergaláctico.
Mirá, y he pensado en la terrible saciedad que nos agobia, estamos apuntándole a la metafísica de la comida. Experimento peligroso.
Y se siente bien, planear en el tiempo sin la sensación de estarlo perdiendo. Qué productiva es la quietud, el calor lo mantiene todo en movimiento. Qué viva me siento junto a tanto cadáver de arañas y sus presas.Graciosamente el mugre es más puro, los bichos comunes que no piden con tanto ahínco ser exterminados como en la ciudad. Aquí (Bacatá) , la vida que se rebela, es peligrosa, la araña en la biblioteca es ya una amenaza de germen.
El zancudo, la libélula, la luciérnaga (luciérnaga) son comensales de nuestra mesa,
los restos de un chimbilá, hormigas silueteando las ollas de la cena
no hay un orden establecido, una margen entre la vida y la Vida
Pueden, los demás seres vivos transitar por la misma acera y no es motivo de pánico.
En la urbe, horror: un brote de maleza indebido, palomas leprosas, mariposas de mal aguero... la Vida no es auténtica sin el orden humano.
Allá, mi Susy estamos más cerca de lo Real y es definitivamente un descanso. Tanta armadura, enredo, máscara se quedan por los kilómetros que recorrimos.
Somos carne blandita, lista par usar cualquier nombre, listar para transformarse. Volvemos a lo protéico del ser.
Y no siempre se puede hacer una seña y empezar a inventar nuestras vidas de nuevo, el destino y nuestros apellidos. ¡La próxima vez!
¡En vez de leer la palma de la mano que nos lean las plantas de los pies!

miércoles, 9 de marzo de 2011

brouillon

No logro pasar del punto de destrucción, del andar sin mirar atrás. Sin releer. Grave error. 
Debo dejar ir un trozo, un pequeño sacrificio: les regalo mi cabello. Poner los ojos en off, en out. Pupila de muerto embelesada con el vacío, con el universo interior donde todo estalla y nada suena. Es el instante desde el que escribo, me escurro por mi garganta, despotrico. Olvidé, el arte del caminar sobre mi impulso, perdí en algún momento la mecánica del acto amoroso por puro hastío. Por mirar la hoja llena de letras y no poder clasificarlas en mi enrevesado gusto por la simetría. El control de calidad me puso catatónica. No puedo adoptar un tono impersonal, ni universal. Sólo se hablar de mi.
Mis yos; mis otros: impetuosos, rebeldes, dulces, débiles, impulsivos, amorosos, asesinos, suicidas, agresivos, lascivos, mentirosos, dolidos, locos, cínicos
No, si volteo a mirar todo será de nuevo puesto en un río azul que luego se ira a la nada.Redactar
Intento caminar y desprenderme de este gusto por la nada. Intento germinar, intento plantar semilla.
Trato de recordar el momento en que la voz me habita. No logro transmutarla en lenguaje escrito. Ni siquiera es una voz, es más liviana. Me metí en cuentos de alquimistas y me quede con bloques de suspiros y nata de borrador. Y eso del borrador es una mera expresión metafórica, aquí lo perdido ya ni tiene huella. 
Pienso ( ...de nuevo) un gran salto que habrá que dar en la historia.
Trato de ir al momento en donde escucho la voz enana.
la voz liliputiense, microscópica.
La pura vida ni siquiera tiene la capacidad de susurrar y eso me atemoriza, ella causa tanto estruendo.
No puedo comenzar. Hablar con la verdad sin poner al fuego es complicado.
Nunca me había fijado cuan signada estoy por la vista. Esa mirada que se repliega sobre mi, ese otro pendiente de cada mínimo movimiento. Juzgando, ordenando, reprimiendo. Ni siquiera es su voz, es la inmediata imagen del espejo de su ojo lo que me detiene. Allí me veo desfigurada, arrastrándome y siempre a punto de quiebre. Veo el mundo a través de un gran ojo que me ve a mi, y luego yo utilizo el organismo, esos dos elementos oculares que bien podrían estar de más. Me refiero a que la vista viene más de un no estar viendo, de una conversación interna de la mirada.
La verdadera mirada me viene del ubicuo yo de un sueño, me ve y reprueba lo que hago, presto está cuidándome la joroba moral.
Pocas veces me libro de su entre-pestañeo. Cuando lo logro el cuerpo no me pesa, soy un animal feliz. Quiero alejarme de ese gran ojo que se enamoró de mi. Pensándolo bien, quiero taponar la cuenca que habita ese invisible ente perseguidor. Es la muerte la que me persigue. su ojo metafísico me envuelve el cuerpo, es mi perfume natural, o como dirían, mi humor.
Quiero la ingravidez, descansar sin nombre, sin atadura. Cierro los ojos y descubro la música.
Ya no estoy allí, el mundo sigue ocurriendo afuera, pero dentro la creación apenas comienza. Todo progresivo, todo serpenteante, todo cuerpo ( inclusive sin mover un dedo), el sonido me habita, el lenguaje me desgrana el organismo y lo pone a volar. Este lenguaje no es repetición de letras, de versos o melodías. No es la canción eterna reproduciéndose antes que el mismísimo aparato reproductor. Tengo de nuevo la virginidad de lo mil veces escuchado con anterioridad. Lo que estoy diciendo es que realmente me habitó el sonido. Poder respirar la música es acto de creación, es tener a disposición el universo sin moverse ni un centímetro de la silla de un bus. La vida viene en un empaque que no se puede destapar, y sin embargo... se cuela por lugares intrincados e infértiles; en la no materia del sonido, partículas de música vienen a los pulmones, al cuerpo astral.
Quiero...
y lo digo como un deseo, como un imperativo
estar al punto de quiebre
romper espejos
desprender retinas
clavar mi pluma en las órbitas de edipo
librarme de la voz, de la mirada
Finalmente vuelvo a los días en que observaba ir y venir de rosas. Pedía mamá que me regalara una, lo más sensato es recibir un don de alguien que represente el mismo regalo que esperas. Que venga una flor del mismísimo núcleo de la misma, es decir, que se sacrifique una virgen en un despeñadero para que yo la reciba gustosa. No es más que un gesto de darse a sí misma. Un gesto que rebota, me ofrezco de soporte al eco.
El llanto es terriblemente inoportuno en un bus.


jueves, 27 de enero de 2011

Before

Antes de un salto
antes de una inyección
antes de mentir
antes de devastar con la verdad
antes de
antes siempre va un respiro
una respiración es el antes del antes, la forma en que comienza todo a darse forma
luego es soplar y esperar que todo marche bien
respiro y comienzo:
odio comer crudo
la carne me atemoriza, no tiene pudor alguno
cocinarla es vestirla de algún fuego secreto
prenderle palabras
sal
condimento
no concibo una comida sin adobo de lenguaje

lo crudo, demasiado inmediato me recuerda que no hay asidero
que todos sin el lenguaje somos puro organismo listo para que le hinquen el diente
listo para ir al sartén, a la trituradora
al campo de concentración
Alemania en un tiempo fue muy cruda
Alemania cruda somos dos autómatas haciendo el amor
Menos mal se me cae la piel y ácaros invisibles se encargan de ella
aveces, soy ácaro de mi piel, embelesada con el pasado del tacto.
La nueva piel pronto se cae y se pierde la huella, bendito sea el señor, ¿qué haría con tanta huella digital encima?
Aveces me toma la vida de algún extraño entre los dientes. En alguna plaza de la ciudad me agarra entre el hocico, por pura diversión. Soy paloma callejera, en boca de vagabundo can. Y no vuelo simplemente por seguir un juego: soltar, huir, agarrar. Me malogro en las fauces de un extraño.

Siempre, carajo, se está falseando uno a uno mismo- ¿no te parece Julia?-
aveces vislumbro pedazos de mi yo mientras escribo o cuando se me va la vista en un bus.
Cuando en silencio camino y tropiezo. Soy real y casi que me alcanzo, pero me voy por no tenerme un buen asidero-nombre.
Yo quisiera escuchar mi nombre, que me invoquen a todo pulmón. Simplemente eso, escuchar que alguien me grita de lejos para que de inmediato todo el cuerpo me vibre y voltee yo a mirar ansiosa.
Echo de menos el ser invocada, como un viejo dios al que le refundieron el nombre.
Yo espero, que de algún modo me llames. Eso significa, sujetar por las caderas. un nomeolvides.
Necesito el fuego, la raíz que se cimbronea cuando lo consume todo. Necesito alimento. Leña al fuego, raíz a la tierra. Es cuestión de complemento. Tipear alguna tecla.



viernes, 14 de enero de 2011

Infinitivos

Primero decido a quién escribir, como decidir el calibre de un arma
el grosor de la pluma, el trazo
cursiva, estricto...
finalmente pienso si voy a decirlo todo encubierto o crudo
si fuera ser de tierras inhóspitas no dudaría en hincar mis dientes
realmente es pura gana de hablar lo que tengo
ya sabes que de fondo te hablo a ti
está bien permitirse un día
ser mujer
ser herido
ser
estar terriblemente vivo
cristo atravesado por una lanza
esta bien dejarse ir en quejidos
cada quien carga su cruz, resucita y ve avecinar un milagro
no quiero ser mi plañidera
ni ver ascensiones al cielo
realmente
aquí lo que se juega es ser Real:
autómatas devorando cuerpos
caída libre
insectos
chocar contra el muro
silencio...
navajas sobre un cuerpo
ser real es ser asaltado por un violador en un banco
en la fila mientras se espera por un café
en el bus mientras se espera -Por Dios!- no volver pronto a casa
soy Real cuando digo... y las vísceras resuenan
soy y eso me aterra
cuando mi voz es extranjera
cuando miento sobre ruedas
cuando el traidor que llamo corazón da sorpresas
soy Real cuando ese maldito inconsciente me sacude con carcajadas
roncar,
estornudar,
tropezar,
hablar solo,
pestañear,
latir,

respirar,
toser,
ser
el infinitivo rasgo que delata la humanidad, eso es.
Ir por la calle y no encajar, no llevar el bit de la ciudad
ser lento, no llamar
no contestar.
Huir, no, huir es tratar de cubrirse
Pero qué mejor? la fogata manda sus bocanadas de humo y partículas de fuego
conservar distancia es mejor
el fuego es Real, prefiero sentirlo de lejos con una bebida ardiente en descenso por mi garganta.

miércoles, 12 de enero de 2011

Retazo

Hoy quisiera hablarte
claro con el disco completamente formateado
apenas diciendo que el desastre que soy encaja a la perfección contigo
me gusta no saber lo que digo
perder la cabeza
simplemente irme en lapsus y neologismos
traicionarme con nombres con los que no debería encariñarme
nombrar es anclarse
es mejor la tangente del seudónimo
que bonito ser impermeable
que no me entren a las entrañas por los oídos
no pensar en ningún nombre
pronunciar es perderlo todo
hay palabras intocable para no caer en a trampa del amor
la sinceridad cuesta tanto, despellejarse y andar por la calle
otra clase de estética, muestro lo que no debería, mi escote
se me ven los pechos del alma, esos que si tengo abundantes
tengo ojos imprudentes sobre mis lunares

jueves, 9 de diciembre de 2010

Nocturna

Cuerpos
la ciudad a reventar
alimañas pululan en la vía y corro riesgo de un contagio
ratas, insectos, carne, pitos, cuchillo, grasa, dulce, dientes podridos
alien entre las calles de la mítica Bogotá
la noche falsea el pasado
aromática, tinto, mazorca, perro, estatua de la libertad
¡Que árbol más feo!
extranjeros en la noche
extranjeros por ser masa
semáforos burlados entre tanta luz de navidad
¿mi cuerpo quien lo quiere?
todos acechan prenda en la rifa
desmembrarme como una deidad griega
la carnuda manzana de la discordia
una entrada por violar
alguien patea puertas
alguien abre chapas por la fuerza
alguien roba el totem y luego todos contra todos
con mucha dificultad puedo decir 'yo'
velocidad
caos
¡señor cierre la puerta!
las mentiras se levantan la falda y descaradas piden un pago
caminar
niebla maloliente
caras cortadas ruedan en bicicleta
seres de ultratumba salen a trotar
hoy ¡feliz día de los muertos!
hoy, apaguen velas y voces por los idos
hoy, a despotricar sobre la masa sin norte
hoy, con dificultad se respira
hoy, ausencia de vacuidad
extrañamente, llover fue el verbo en falta

domingo, 5 de diciembre de 2010

Cadáveres de sombrillas
un zapato huérfano
lombrices lúbricas sobre el pavimento
mejor no miro al suelo.

Pensar en un nombre verdadero
es tener un puñado de silencio en la boca
migajas, azúcar de algodón desvaneciendo

también mis nombres comunes resultan ser encuadre de un rol
yo, que pensaba ser genuina
estoy actuando para ceñirme al sonido por el que soy llamada
máscaras, utilizo rimel y pintalabios cuando piden una firma

lunes, 29 de noviembre de 2010

Domingo
y tontamente dejé resucitar al cristo de mi amor
entre la lluvia y el griterío del mercado
ante el temor de la muerte de papá
las frutas, los vendedores, las calles atiborradas,
desabrida navidad, luces en rojo violadas
bolsillos vacíos, hombres sin camiseta
mujeres desbordándose de sus ropas
niños como simios de mirada inocente y terrorífica
figurillas de un pesebre eternamente repetitivas
sólo tengo este instante,
incómodo como zapatos nuevos al caminar
un instante y el día aun así parece eterno
en cualquier momento podría llorar
unirme a la voz de la ciudad
la urbe que siempre grita y aúlla
¿cuándo acaso se la escucha cantar?
yo, en una de mis vidas confundí el ruido de los autos con el del mar
es domingo, si, llueve, no es buen día para resucitar.
Que mis manos están frías, mis pies torpes
y las voces me instigan a destrozar
doy coces de burro
me sacudo como un can
me persigue el ululeo de un fantasma
ni siquiera es animal que pueda sacrificar,
bestiola que poner en piedra sagrada
si pongo su sangre hirviendo en algún sitio tal vez pueda olvidar.
Sacrifico mientras escribo, la hoja en blanco es mi altar

domingo, 21 de noviembre de 2010

Perpetua

Quiero dejarme ir por el impulso, volver al ¿por qué no? de la escritura.



Si lo cuestiono pierde su magia, he sentido el retornar del pasado como una revelación, como un shot de morfina.Voy por ahí sonriendo con la frescura de una virgen, voy y mis pasos son torpes entre la hilaridad del pensamiento.
La lluvia se me antoja de nuevo como una caricia primera que no enturbia la piel.
Me descubro esperando una voz, yo que siempre vivía salvaje inmune al grito de reunión de algún pastor.
Si sólo tengo el instante, entonces siempre estoy iniciando otra vida; esta parece no estarse repitiendo sobre el patrón de antiguas reencarnaciones.
Esta vez el encarnar no es lo importante, interesa más el verbo. La desnudez de la voz, su ligereza. Es eso, me siento liviana, purificada por un encontrón con el pasado. Redirigida, reformada.
El carboncillo redefine mi silueta y soy esta otra; más rústica, más blanca, más negra, más primitiva.
Me desacomodo de los silencios y vuelvo a la sana oscilación con el ruido. Es mejor llevar la vida como un pentagrama.
Yo, la iracunda, aquilea, he depuesto mis armas. Esta guerra que se perpetúa en el silencio, detrás de mis ojos, ya no tiene sentido. Esto es una tregua: pausa, retirada, rendirse. Me doy tiempo para recoger cadáveres de mí, para luego enterrarlos con esmero.
El pasado, el mío, cadáver que no se descompone hedía en el lugar del encuentro, en la arena de combate.
Es necesario desenterrar para dejar ir. Que se queme todo: pestañas, uñas y huesos. La ceniza se disuelve fácilmente en el mar.
Todo se diluye y vuelve en perpetuo ronroneo marítimo. Allí ya no hay cadáver, ni pasado, sólo milagrosa repetición. Enigmática, ya no concreta y manejable. Ingrávida.
Lo que busco es la ingravidez del pasado, disolver sus restos en el perpetuo devenir. Depurarlo, sintetizarlo, purificarlo. Que no sea una carga y un vestigio de guerra, que tenga la cualidad de un feliz hallazgo.
De cierto modo, me reconcilio con el pasado, ya no es algo impensable y tortuoso darme un baño en el mar.
Tengo la revelación entre la mera repetición del mundo, de un despertar, de un beso; todo infinitamente mecánico pero salvado por el instante de la diferencia.
Estoy aprendiendo del arte del bocadito, un instante mesurado, infinitamente diferente. El valor de Jesucristo en la gastronomía. Un antes y un después, el valor de la marca, la huella, el fósil.
Soy recolectora de viejas especies de vida, tesoros primitivos causados por el azar. Su valor está en el enigma, en el descubrimiento. No busco construir un pequeño panteón de baratijas perecederas. En el propio acto de descubrimiento está el prodigio.
El don está en la nariz del sabueso, en el ojo del calamar, en el oído del chimbilá, en el sentido amplificado de la piel de un ciego mendigo.
América nunca será un viejo mundo y allí está lo bello, la infinita posibilidad del descubrimiento.
No quiero pensar
por fin cierta paz se me ha colado en el cerebro
quiero ser sincera con ternura, ya no con afán de desvestirlo todo.

Pasé tanto tiempo en un pantano que bebí sus vapores como agua mineral
el fango me sustituyó la piel, ya no recordaba caricia de sol
la sonrisa era apenas simulacro, no ascendía desde mis raíces
acostumbrado a pasar hambre el vacío dejó de significar para mí.

Acostumbrado a rabiar con el mutismo olvidé que también podía gritar
luego,
un golpe de luz
mis raíces beben
asciende lo real de la tierra
salgo del molde de barro
de nuevo, vertido a la vida. Movimiento
La gravedad se queda en el ceño fruncido de una palabra
desconozco el lenguaje de anclas
se abrió el cielo entre copas iracundas
existe un cielo
gira un árbol hacia el sol y encuentro la salida
Ahogado,
huendiéndome en la construcción de un nombre y un ser
dejé de respirar y me acostumbré a la asfixia
no circula nada bueno en mis venas
el veneno me infectó la vida
¿cómo saberlo?
Trabaja bien, en silencio
llegó y no le abrí la puerta
él ya estaba dentro
En qué momento Dios mio dejé la vida por este encierro
vivo en una cueva artificial, olvidé que existe el mundo.
Luego,
un golpe de luz me vierte a la vida
vuelve la música
vuelve un camino no tomado
una esquina por la que no doblé.

martes, 16 de noviembre de 2010

Es ahora o nunca!

Ahora, ahora que me invaden estas ganas...
Mi cara esta tiesa como estatua, si gesticulo me desmorono entonces me desquito en mi cuerpo de letras.
Si no lloro escribo... y si no río escribo...
La escritura es sustituto de emoción.
y si al leer lloro y río todo estará dentro de un perfecto círculo.

Trasluce el deseo ya no en la tinta sino en el tip tap del tecleo
detrás de todo el velo de palabras está lo que verdaderamente quiero decir
una risa por lo bajito
una maldición murmullada
un gritito al oído
una llamada que nunca hago.

Se siente bien, temer de vez en cuando
indagar en imágenes del sueño
y no saber, si todo es como lo recuerdo o ya retoqué la escena.

El sueño me hace efecto de alcohol
olvido y todo se va como por un sifón
sólo me queda el ruido sordo del agua escapándose
el traquear de la tubería por el trago amargo

No sé como traer de vuelta el fogonazo de luz
y me aturde pensar en encandelillarme
la distancia es el mejor embellecedor
el silencio el mejor tratamiendo rejuvenecedor.

No es todo esto lo que yo quisiera decir
jugar a los disfraces siempre fue un don
¿y que?
podría decirlo todo simplemente pero prefiero el erotismo.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Cortos

No logro encarnar el amor, le chupo la sustancia a su hueso, me dedico a roer un cementerio

Una lágrima se deshace como un lagarto

Un feto debe guardarse tras el dulce velo de un vientre henchido, la ciudad me resulta obscena.

La piel cálida de un extraño delata mi mano congelada aferrada a la baranda de un bus.

martes, 19 de octubre de 2010

Asco

No hay nada más vivo que lo que se retuerce en el papel
sigo con morbosa valentía de renglón en renglón
las palabras babosas se incorporan en la garganta
se deslizan por la yema de mis pupilas
casi no puedo sostener el papel
idiota...
no es más que tinta sobre vacío
y sin embargo la presencia asquerosa está allí
No hay nada más vivo que lo que despierta la voz callada
su arquitectura invisible hace todo más cercano y siniestro
no está más que en la mente
proceso de lectura
y sin embargo... mi cuerpo siente escalofrío y aversión
el fantasma de lo leído está allí como traído de algún otro mundo por un conjuro
es un acto de valentía seguir sosteniendo el libro-anélido
el bicho repta por mi cuerpo y no me lo puedo quitar de encima
¿Cómo hacer que deje de retumbar su risotada sobre mi?






viernes, 15 de octubre de 2010

Entrada

Tendría que ponerle un orden al día. Supongo que hoy será mero diario. No sirvo para planos, dibujos y bocetos sobre el concreto de las palabras, no, dejo que el cemento se seque libremente.
Mirá yo soy Houdini de los besos me escapo entre risas y un "no me he'entero de na' "
las cadenitas se me escurren como gota de lluvia en la piel.
No lo sé, hoy vestí por el instante del caminar hacia un determinado sitio la mirada de una asesina. Iba muy decidida, sólo faltaba que alguno pusiera zancadilla inesperada.
Sinceramente, lo que pasa es que el odio me impulsa mejor las caderas.
Abandono por simple compasión. No quiero asesinar. Me voy antes de tiempo, eso es todo.
Finalmente el título de asesina me queda demasiado grande y me conformo con un mero acto simbólico.
Callo porque no tengo comentario alguno sobre lo que  también me ha pasado por mi... Un sorbo es mi confidente; luego la despedida.
Entonces me doy cuenta de toda aquella materia que finalmente me devuelve una sonrisa y el agitar de manos.
Tengo que decir mucho más, pero concibo este texto como mero abre bocas.
12 10





miércoles, 22 de septiembre de 2010

Sobrecupo

Estoy a punto de...
dejar correr las palabras es dejar correr las lágrimas
simplemente estoy cansada
el vacío pesa demasiado sobre los hombros como un demonio trepado
las llamas se me estancan en la yema de los dedos
no tengo cómo arder
es eso: pura in-combustión de mi ser y este olor a gasolina estancada.
Es el tufo acumulado de tanta indigestión del lenguaje.
Callar las fauces de un Cerbero requiere muchas fuerzas
no dejar salir, no dejar entrar
hay sobrecupo en el infierno.
Si pudiera...hablar
quitarme el agujero del pecho, y el cortisol de las entrañas
Orfeo deja ya tu tiplecito que me revienta el tártaro en el cacumen
deja al perro ladrar...
deja al perro ladrar...
que callejero con tres bocas que alimentar profiere gritos por esta dieta inútil
estas tres fauces hieden
tres cerebros son mucho trajín que escuchar
y el cuerpo, el cuerpo cómo sostiene tanta hambre y disertación
Cerbero está loco escandido en sus tres raudales ¿ si fuera libre acaso sus patas coordinarían a do lo llevar?
Esta es mi desazón, la de las patas del can.

miércoles, 14 de julio de 2010

Mudanza


Supongo que lo primero era hacer un buen nido.
No, lo primero era embarazarme.
Si, estar fecunda de ese impulso de vida y de ocupar un vacío, finalmente de eso se trata vivir, traer un agujero a que pueble este vacío.
Es que un agujero es como el primer motor para tomar una desición y una desición es un buen lugar para mudarse.
No quiero llevarmelo todo ni despedirme, siempre me han gustado los gestos y las fracturas; saber que este lugar sigue siendo un vacio sin agujero.
Si, lo que pasa es que me estoy llevando mi agujero a otro lado. A poblar otro nombre.
Un nombre es una de las primeras desiciones y aveces no se habita muy a gusto en él, supongo que existen los nómadas nominales.

Y ya que me voy puedo romper algunos vidrios y dejar la cortesía con los vecinos, confesar algun miedo a las paredes.

Yo digo: mírame, cuando las manos aprenden a caminar pronto dan pasos ligeros, luego corren y hasta saben nadar. No sé si se ponen seniles con el tiempo, o de tiempo en tiempo. Son fértiles innatas o no...
Si, apunta al centro del temor, la imposibilidad del vientre en la mano.
¿Algún día crecerá mi vientre? me ha fecundado la duda desde temprano como esterilizando la posibilidad.
Una hija celosa desterrando a los demás.
Me vas a reprochar, pero yo no quiero a esta hija que me traga el útero y me seca viva.
Lo que digo es que quiero abortar la idea de la infertilidad y rezar porque mi cuerpo me escuche.

Es un primer paso y porque tengo el vientre lleno de un agujero no significa que vaya a ser madre.
Pero algun día espero saberlo, revelar esos benditos misterios de María.

He estado esperando por la dulce espera, haciendo sin querer fila para saber si puedo esperar. Finalmente supongo que como un hombre sin vientre en las entrañas aflora el de la palma de la mano. Dudo si soy más hombre que mujer, más mujer que hombre o un injerto de ellos dos.

Los muebles los dejo con alguna tela encima, listos para que el polvo se pueda sentar a dormitar. Me llevo el motor, dejo el aparato, dejo el vacío dispuesto a ser poblado. Eso me alegra, dejo fecundidad y también me la llevo a otro lado, es lo hermoso de la posibilidad.

viernes, 4 de junio de 2010

Don't let me down

A blanco y negro siento como si tuviera la edad del mundo, y esos recuerdos bajos de colorante me recordaran mis dias jóvenes de pocos miles menos giros sobre mi eje.
Encuentro en la música ese placer doloroso de recordar lo que no es ya, de esa otro vida que tal vez tuve algún día.
Claro, yo creo en las otras vidas, ¿cómo no? si ya estoy en el más allá luego de la muerte. He pasado muchas veces por su caja registradora y he dado mi paga. En esas regresiones repentinas que suceden al encuentro con la música siento esa nostalgia inmemorial.
El Hellogoodbye que ocurre en el momento en que se posesiona de mí el sonido, lo que no puedo decir...
Soñar a blanco y negro, como entre la tinta y el papel.
Buscando la juventud perdida, el amor, los viajes en el carro de papá mientras sonaba una banda inglesa y nos tragaba la noche.
De nada sirve nombrar lo que he perdido si cada que utilizo las palabras se abre más el agujero por donde se proyecta lo ido hacia el vacío.


I

martes, 1 de junio de 2010

Mojarse los pies

Así...si que da gusto morirse...
Si me muero quiero dejar mi cuerpo dentro de una piedra, o mejor, talla mi cuerpo sobre una.
Con las viejas formas de águilas y serpientes emplumadas, con los colmillos terribles de caníbales, las narigueras y demás.
Escoge una piedra generosa y difícil de roer, una que se parezca en mis ires y venires de temperamento, que no se quiebre con el cincel. Pon algo mío dentro, pero nada anticuado como huesos o piel.
Entierrame justo como si me estubieras esculpiendo a la vida de nuevo, como un viejo y caprichoso dios que quiere ensuciarse las manos una vez más.
Tu ven y llena ese vacío que quedará cuando pronuncien mi nombre, ese que nunca me encajó bien en los pies.
Vuelve a escribirme ¿si? mándame a balbucear otros idiomas y a nombrarlo todo con la extrañeza de nunca nuca haberlo conocido.
Que ya no estoy aquí pero quedará una piedra en algún lago.
Ven y salta de piedra en piedra para cruzar de orilla a orilla.
Si, que también se puede utilizar la muerte como puente de aguas frías.
Te estoy es diciendo que cuando ya no esté aquí seguro ya no te mojarás los pies
¿Te pone feliz?
Asi, si que da gusto morirse ¿cierto?
Hoy he partido para convertirme en pura forma y un sueño, casi que en un instante antes de despertar. ¿Cuánto habrá durado el vislumbrar de mi muerte?
Mientras... sigo saltando de roca en roca, sin miedo a mojarme los pies. Finalmente eso debe ser morir.

domingo, 30 de mayo de 2010

ahhh!

ahh!!
Pero si esto era lo que yo iba a hacer
¿ves? casi que se me olvida, mi insignificante tarea de venir a jugarme el pellejo en el lenguaje.
Estoy arrojandome al peligro, yo, que ya nado su líquido amniótico.
Digamolo simple, como que acabo de olvidar.
Olvido.
Entonces entiendo del miedo no ante la oscuridad, sino ante la leche que tiñe mis cuadernos, mis hojas, esta pantalla de algún material extraño.
Tengo que contarte las cosas rápido
porque estoy cansada
porque tengo miedo
porque si me pongo a meditarlo seguro lo mutilo y lo olvido
entonces digo:
  • Hace unos dias un extraño me contó un secreto, casi como con una caricia me contó un secreto que no es cierto. En una complicidad desprevenida me hizo una invitación al deseo.
  • He vuelto a ser una niña, estoy viviendo parte de mi vida que había perdido bajo la cama junto con juguetes olvidados y maletas empolvadas de tanto no-viajar. No digo que los niños, no. tu deberias saber que los niños tienen un pequeño carboncillo entre los muslos, casi que en todo el cuerpo, tienen en el organismo una yesca jugando a las escondidas. Y tu y yo lo supimos rápido y nos volvimos puro fuego. Y la niñez se quedó ardiendo entre dulces. Vuelvo. Entonces te digo que he vuelto a ser niña como si nunca hubiese visitado ese pabellón de quemados.
  • Aquí va uno que me averguenza: no sé escribir la palabra desición. Y ya sabes, es meramente sintomático. A mi no me gusta decidir. Hay demasiado riesgo entre una ese y una ce.
  • Estoy siendo algo fisgona y traviesa, meramente curiosa en mi rememorar. Pero no quiero nada de vuelta.
  • Confio en mi sabio inconsciente que resucita a última hora, que tiene la palabra precisa  para hacernos quedar mal y tropezar en la infinita certeza de un rubor que sube sin desliz y la risa que no sé como empaquetar en mis labios.
y es todo, ¿y cuando queda acaso uno satisfecho? pero eso... ya es otro secreto

miércoles, 19 de mayo de 2010

Nena no estas tan mal...

Hay abrazos que no me asustan y bebidas que no le dan revuetas a mi estómago
hay, un lugar por el que paso a menudo en el que aun no me he sentado a divagar.
Disfruto ser sedimento de mí. Cansada de andar en agitaciones, me acomodo en el fondo de mi placenta, que bien se está.
Me atemoriza la vida, no el devenir, no el paso medido del tiempo y mis funciones. Es temor a lo que no puedo domesticar por la palabra, al insecto, al árbol que es. A esa vida pura y morbosa, desnuda e incómoda. La cosa me atemoriza y ante ella no puedo huir, no cuando abro bien el ojo y la percibo con todo su peso.
Luego de tanto tiempo de verme sumergida en lo uno, en la masa, en la carrera por ser más que humana es que finalmente me he abandonado sobre mi. Con el peligro de abandonarlo todo he vuelto a calzar mis viejas alpargatas, mi vieja ruana. He tenido que sostenerme al mundo con una máscara para poder quebrarla y encontrarme tras ella, he tenido que sumergirme en el barullo y el frenetismo para encontrar mi nueva voz y la quietud que me ciñe el pecho.
Hay encuentros afortunados, no planeados. Hay con buena fortuna un momento bajo un árbol, palabras ya dicha que suenan finalmente bien en boca de un extraño.

sábado, 24 de abril de 2010

Amén, amen

Tendré que excavar profundo.
Y me lo adviertes lo sé (ya me agarré de ti) que tendré que utilizar la mano desnuda como herramienta, que se me clavarán astillas y piedrecillas bajo las uñas.
Empiezo con timidez, apenas a tocar el terreno, como una amante primeriza y aturdida por el calor de un cuerpo extraño.
Estoy perdiendo el tiempo.
Me miro las uñas pintaditas y acicaladas, siento pena de meterlas en la tierra mojada. He caido en el mal vicio de la vanidad y la coquetería, en el delicioso postergar.
Lo que sucede es que te he perdido la confianza. Tomo aire y decidida en las palabras que voy a decirte me desinflo y murmuro un no sé...
Es que olvidé cómo caminar, a mi que me encantaba salir corriendo por ahi detrás de las pompas de jabón, que huia como potrillo salvaje en el juego infantil de las atrapadas. Supongo que he aprendido como huir sin necesidad de desgastarme en pedalear mi cuerpo.
Tengo que seguir con esta tarea y me resulta engorrosa. Quiero abandonar, dejarlo para luego cuando no me esté apuntando el sueño en las sienes con su calibre 38. El laconismo va degenerando en suspiros y desvaríos por no encontrar la palabra perfecta.
Tartamudeo en la escritura.
Ahora cuando decido cavar con (adjetivo), ahora que quiero untarme de tierra hasta los ojos y la cavidad sacra de mis axilas, me falta el aliento.
Me he perdido en el goce de observar, de no mover un dedo y perderlo todo por no memorizar.
Estoy nadando entre olvidos, de mi, del mundo, de todos ellos que  buscan coordenadas para encasillarme dentro de un yo.
Estoy cansada de parir, es eso, de empezar a pujar y quedarme sin aliento. No es el dolor lo que me detiene, es más la desolación de traer a pasar hambre y frio una criaturita al mundo. Es que mis pechos son pequeños y no darían mucha leche.
Me dices que me deje de excusas, yo bajo la cabeza y sigo desenterrando las raicillas enmarañadas, peinandolas con mis dedos mientras me debato entre desenterrar o no este muerto.
Si, cuando escribo estoy profanando tumbas, estoy en ese proceso de quitarme el vestido y los zarcillos para revolcarme en el polvo de donde he venido. Sólo puedo escribir desnuda, de qué otra forma podría ver a la preciosa muerte a la cara. Es que ella lo ha dejado claro, me ha dicho que no hay vestido que valga ante ella, que desnuda le ahorro tiempo y esfuerzo, que además me lucía mejor la sensatez puesta.
No sé hacia dónde me dirijo, sigo desenterrando los huesos que he dejado fermentar por pereza.
Estoy pensandolo, seriamente, dejar de escribir.
¿Puede uno decidir cosa semejante?
¿Las voces,  los ejercicios de conversión y epifanía cesarán con echarlas por la puerta con una coz de burro maluqueado? ¿Tú qué piensas?
El sinsentido me ha convertido en puro organismo, ese yo que es puro lenguaje está vagando desdoblado por el universo y no se quiere volver a apersonar en mí.
Estoy caminando perdida fuera de mí, mis ojos perdidos esperan a que vuelva y me los beba a ver si se dejan de regar en tanta cosa del mundo.
¿Escuchas? le ha quitado el seguro y ha puesto el dedo en el gatillo.
Sigo con desespero para encontrarme con la calavera de mí misma; sin nombre, una lápida sin nombre estoy profanando.
Los huesos no dicen mucho de mi, tal vez... empiezo como can furioso por el hambre a roerlos, a lamerlos con caricias desmedidas por todo el tiempo que los he dejado allí olvidados. Saben añejo, saben húmedo, saben ... a tu sexo. Sí como cuando un secreto nubil abre sus piernas en el crac de un cajón viejo.
Ya no somos de este mundo, ni del frío. Qué hacemos vagando entre el recuerdo punzante de la memoria sobre los cuerpos, sobre tu rostro en muecas de placer.
La oscuridad y el silencio. Tengo el dedo de Dios puesto sobre los labios como un candado.
Este beso de la yema de su dedo me pesa todos los dias y ¡Dios mio! con tanto reflujo del secreto guardado se me agria el ánimo y la conciencia.
El secreto es secreto en sí mismo y esa es su infinita y santísima gracia. Bendito sea el sabor del hueso roido y el sentido de mi palabrería. Bendito sea por los siglos de los siglos.
El amén es una bala dirigiéndose a mis sienes.
Amén, amén, amén... mejor amen. Tilde insignificante que hala del gatillo.


viernes, 16 de abril de 2010

Tengo gana de escribir desnuda, sin piel, sin lengua.
Sin ese revestimiento simbólico que me lo ha hecho todo seguro y conocido.
He pasado el día en la cama y  ni el hambre me impulsado a abrir los ojos.
Vaya desperdicio de día, qué pocas horas tienes Día, deberias hacerte el de la vista gorda cuando me meto entre las cobijas.
NO, pero es que yo no me voy a descansar, me voy a pasar penas y malos ratos. A pagar alguna deuda reprimida, a ver, simplemente a eso VER; Día es que yo no andaba de parranda, realmente estaba muriendome, me estaban clavando estacas en las palmas de las manos, en la palma del deseo ahogado.
Debo irme, meterme en esas organizaciones que soy yo. Me resisto.
¿Alcanzas entre línea y línea a sentir mi piel? yo la estoy restregando contra la tinta.
Por lo pronto debo ir a organizarme, asi que
Standby

domingo, 11 de abril de 2010

Carnaval

Hoy tengo ganas de ser completamente críptica e hierática,
pellizcar las palabras
lo confieso no sé qué escribir
hace un tiempo, más de un tiempo contable que no se me asoma nada concreto a la boca
he sido fragmentaria y vagamunda
me dejado ir en mi eterno "No sé"
¿cuántas veces me lo has escuchado? a mi ya me pasa desapercibido por la lengua, se me clavó en la palma de la mano como un estigma que ya no me asombra.
Se me dificuta decir no, las  oportunidades me caen como guarilaques en la cabeza. ¿Y me digo por qué no?
Soy tibia, si, como mi piel, como mi bailar de aqui a allá.
Me siento como una brújula cansada de la  horizontalidad, de la loca horizontalidad sobre mi misma, entonces me pongo de pie y dejo de dar giros embriagantes, me erijo y mi cuerpo curvilíneo y mareado. Apunto al zenit, y así pensativa me quedo.
Hay imágenes que me causan desasociego, sólo por que son placenteras, sólo por que son fragmentarias e indebidas. Sólo por que no las mento de nuevo y luego de trasgredir la ley puedo apaciguarme.
Es necesario el carnaval, tú y yo lo sabemos, y si no mi vida, estaríamos a punto de enterrarnos un puñal.
Luego del crimen volvemos serenos cada uno a su portal.
Con la memoria ebúrnea.
Y las piernas cansadas de tanto correr.
Luego de batirme entre la gente extraño el brazo cruzado sobre mi pecho, y el silencio apacible del despertar.
Luego de meterme los dedos a la boca al sumergirlos en dulces de leche, es que del hastío sólo se me ocurre un nombre.
Y no estoy diceindo nada, sólo que "cariño, cuánto nos hace falta un carnaval"

martes, 23 de marzo de 2010

Eco

Mis palabras tienen los ojos perdidos, la mirada puesta en el vacío,
no se atreven a articular.
Andan como cultivo sin traza, sin palabra que las nombre como palabra
son pura naturaleza, en homogeneidad caótica y sin etiqueta de distintivo
masa lista para amasar, y sin embargo...
y sin embargo las palabras ya estan ahi, de por sí
como que brotan hasta por los codos del silencio
me aventuro a oscuras en un texto
una candileja me sirve de guia
mis ojos de gato miope se suben a las ramas, se mecen en la luz, de la forma, de la sombra de, de
de los árboles que trasmutan en la penumbra.
Un rayo es una luciérnaga enfuresidísima,
el tan nombrado fin del mundo en palabra aguardientera es la resaca del universo enlagunado y sediento.
He atendido al llamado para traducir,
de vez en cuando me pierdo
de vez en cuando paro oreja y clavo el ojo,
clavo el diente pero no mastico.
Me dedico con paciencia a moldear la cavidad de mi cueva,
alisar sus paredes de greda para que luego rebote mejor el sonido
si, mi texto es una caverna, el que viene y pregunta por mí se lleva su propio sonido.

miércoles, 3 de marzo de 2010

1:20 am

Repito una y mil veces la misma canción
qué son las letras si sólo las empujo con descaro
he perdido la cortesía, la caballerosidad al seguir sus curvas y abrirles las piernas con promesas de versos y metáfores infames
no, ya no tengo sutileza, las golpeo contra las sábanas blancas
las mantengo alli siempre tumbadas y bullosas
invito al silencio para que las observe conmigo, para que se deleite una y otra vez cuando las recorremos de arriba a abajo, con nuestro par
de ojos, de materia encerebelada-cierro-ojos-vuelo
aveces se me escapan, anticipan mi brutalidad y se esconden a llorar en un baño
yo golpeo la puerta y aterciopelo la voz
con mis manos toc-toc juego a invitarlas a más
ellas, sinvergüenzas masoquistas abren la puerta con la pestañina corrida
y yo las agarro entre mis brazos y les destrozo la boca con afan
bebo de su sabia amarga y oscura
me pierdo en su tinta proteica.
Les desgarro la forma, el vestido, yo quiero palabras desnudas
listas para mancillar
listas para revelarme los huesos y gemidos
los dos estamos jugando, eso ya está presupuesto, eso es un (si) que no queremos volver a repetir
ella pestañea con sorna para asentir
yo dejo que mis labios de abran en un gesto
a por ellas
a por ellas
y me dejo ir en brutales abrazos
en titánicas caricias a las que ya hace mucho mutilaron la mesura
la estrello contra las sábanas mientras ella deja su rastro inconfundible
deja su piel y su savia
su sangre y sudor
su miel que ya no esconde con pudor.
Le araño la espalda y la ahogo un rato
ella grita y se returce, sabe que no la voy a matar
aqui el engañado soy yo
¡Ella no puede morir!
Ella la más puta y promiscua
ella que se deja ir de burdel en burdel
con el ánimo de estrellarse con las paredes y los catres
con ánimos de besar los nudillos de algún bohemio bebedor
con el ánimo de calmar su eterna rabia un rato
ay..con ese ánimo de brindarle como buena madre un vientre al que volver
al paria, al inconforme que ya ni en los cafes es bienvenido
Ella ya no viste trajes ostentosos ni se pasea por lujosas calles
ya no se sienta en los parques a exhibir las piernas
no, su vulgaridad ya no llama la atención
ahora es sólo una mujer escrita por el lado inverso de la piel
y yo, cuando viene la pongo al derecho, la extiendo entre mis manos para leérla a ella misma
y es tan bella...
ya no se pasea por los parques, ni se escota al sol
prefiere ahora la figura delgada e infantil
¡por Dios!
es que parece una niña, su cuerpo atrapado alli en ese balancín de ternura y arranques de sangre
su cadera que invita a deslizarse y el pecho apenas trazado con desenfado
la mirada perdida, si, allá donde nadie pueda atraparla y la boca servida apenas para chupársela, como las yemas de mis dedos.
Prefiere las madrugadas, prefiere las altas horas
abre la puerta sin aviso y se escurre con manos gélidas sobre mi cuello,
me habla en su lengua extraña y yo solo atino a mover mis dedos sobre sus muslos,
sólo atino entre nerviosismo y excitación a imaginar su cuerpo canela bajo el mío.
Sabe que la destrozaré, sabe, y no le importa que ya nuestro encuentro será inenarrable
que nunca podríamos ser los mismos en aquel cuarto barato de motel del pueblo
hace calor, los soles infernales me pinchan el rabo y me nublan el jirguero. Espero...
de nuevo, chuparme los dedos.

martes, 2 de marzo de 2010

Cubículo

Estoy escapando, me persigue el deber, el tiempo, ah! ese que nunca cambia de zapatos así tenga las suelas hechas hilachas. Me escondo en este cubículo de escritura para respirar hondo....
Estoy escondido en este segundo de silencio, en este estar aquí donde ya todo lo demás se va al vacío.
Tiempo sigue pisandome los talones, como can dotado no se despega de mi olor de vago, como zorro atento sigue el clic clic de mi pestañeo, se ha tragado de mi silueta y ahora obsesionado ya no olvida nunca mi peculiar forma de andar. Se relame las fauces cuando encuentra ácaros y piel que he dejado como cebo en algúna estación.
No descansa, es que ha jurado verme cansado y desfallecido entre sus manos que todo lo marchitan. Quiere que sea la ceniza de su vientre con colillas.
Yo aquí, en este cubículo de escritura respiro hondo....
Quiero una excusa para sólo dejar mis ojos clavados en el techo e irme fuera de mi traicionero cuerpo,
necesito una excusa médica con urgencia que me valide mi gana de ocio y estatuaria tranquilidad.
No estoy dispuesto a mover un dedo.
Estoy pensando en qué traje de locura vestir con frecuencia para justificar el abandono de mi, tal vez comiencen a caminar distinto mi lengua y mi voz, en susurros imperceptibles, tal vez se trasladen a un clima más calido que no les haga doler los huesos, como al paraje pupilas en out.
Estoy abriendo los ojos en esta oscuridad que me obliga a soñar fangosamente, voy baboso y melcochudo de tanta palabra que se me va pegando al cuerpo mientras espero escuchar de nuevo sus pasos y decirme con resignación, con una bendición chiché y un pasito tun.-tun: ¡CORRE!

viernes, 26 de febrero de 2010

Prohibición, prohibición...

Vuelvo entre una luz ya de ojos dormilones, una procesión de jóvenes marcha hacia una iglesia. Yo voy en camino contrario,  adentrándome en el parque de la infancia.
Camino lento, con tristeza acaso de esas que no saben pronunciarse ni anunciarse, con tristeza que me espia, que no veo pero lleva perfume inconfundible: Yo creo que alucino con el aroma del café. Esa es su forma sutil de tocar el aldabón.
Tengo mi sonrisa debajo del brazo, lo suficientemente ahorcada para que no se vea, lo suficientemente ahorcada para que no sea motivo de coincidencias. Y sin embargo...ella sigue ahi.
A lo lejos veo los teatreros recogiendo sus cosas, sus aparatos de color y magia.
Sigo derechito el antojo de mis pasos. Un mimo se acerca.Y aquí tengo que ponerme pesada en las palabras, en la espesura de mi narrar. Frunza el ceño, y apriétese el pecho.
El joven mimo puso una mano en mi espalda,
yo, hecha una estátua, tanto tiempo helada recibí un dardo ardiente.

-No me toque, aléjese, duele-

Su mano en mi espalda entró como puro fuego, sus dedos, cada uno una llave dañó el trabajo de mi especializado y frenético cerrajero. Dentro de mí, ardía el pecho, respirar una caricia luego de tanto tiempo, agua de mar, beber con ansias pura sal.

A cada golpe de calor, yo repetía mi frase de salvación:
prohibición
prohibición
prohibición
él no hacía caso
su mano era un abrazo en si, sólo la palma de su mano contenía
¿que no te diga que contenía te da una idea?
hay cosas que me es imposible nombrar, que no se dejan asir por ningún lado
aveces...las palabras tienen caderas tan esquivas.

En cada abrazo de su mano me retorcía de dolor, se me desmadejaba el pecho,
resulté no ser tan valiente. Vaya mimo, sólo requirió del silencio y calor para desarmarme.

Si

En mi no-juego podría decir:
que estoy harta de los sinsentidos
del viento bailando consigo mismo
es que, te lo pondré fácil:
ya no soy de atravesar puentes, ni de cuchicheos con doncellas
No, estoy harta de las doncellas anizadas y puentes de cebada
y no es que quiera rimar
no
quiero
líneas cortas
apenas un tin tin
de mis pies sobre el suelo
camino de puntitas, como llegando de madrugada
Si me niego o doy un beso
si y sólo si
si (...) ¿entiendes? aveces un sí es pura condición y nada de acceso.
¡Basta ya! depronto, después, luego.

jueves, 25 de febrero de 2010

Mi-sol-ar

¿Pero qué clase de palabras esperas de mi?
si sabes que en la etiqueta de su calzón prohiben ponerles varsol
y tú que quieres siempre dejarlas con los cueros al sol
bah, gran agonía no tengo piel de cristal
bah, gran agonía no tengo piel morse que decifrar
bah, deja ya de quererlas siempre desnudar.

Mi-sol-ar.

Me cansan las palabras tiradas en un solar, las quiero encabritadas y violentas
de cabellos sueltos y arcos en vez de pechos
reclamo el salvajismo de mis palabras
sus dientes afilados,
su vientre salado
su miel impertinente.

Quiero palabras sin domesticar, que gruñan y muerdan, que no se dejen rimar.
Las estoy traicionando, vienen todas circundándome, con los hocicos dispuestos a-me-despedazar.
Me tragan viva, me descuecen el intelecto y la tripa
la belleza y la no belleza
se alimentan de mi, yo, alimento de ellas
pierdo
pierdo
me voy hecha jirones en fauces pintadas de carmín, dejo rastro, soy un escandaloso botín.
Se relamen las palabras de mi, se chupan los hocicos, se besan entre ellas para no perder noticia de mi.

Me pierdo
me pierdo
en vientres de selva y humedad de nada
en la gran oscuridad felina
en el fondo del sonido ancestral
he sido tragada, he sido desmenuzada
ya no quedará nada de mí, renaceré acaso
acaso.. yo
volveré como un flechazo, un aullido lunar.

Me enterré en viajeras amigas,
en nómadas guias
ya, nunca mi voz descansará.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Sólo son miguitas de pan...

Voy a ir recogiendo migajitas de pan...

. . . Me reconozco en una rosa pálida que me informan despriecian por su rubor puesto con tanto desenfado, tiene un mohin extraño, dicen un puchero, tengo pues cara de rosa cerrada semmipálida.

. . Parecemos pues la canción de una estaca, que me lleve el viento que te coja un carro, pero no es  un luego.

. . . Vuelve a mi una sonrisa pueril, me es arrancada desde mi prematureidad.

. . . Aguzo la vista para no perder ninguna estrella fugaz en mi oscuro cielo onírico.

. . . Nunca olvidaré la calidez de aquella mano que me tostó la mano izquierda en un bus.

domingo, 21 de febrero de 2010

Thaumoctopus mimicus Yo / texto


Me visto con ponzoña de imágenes ajenas
me armo con dardos de tinta bien distribuida
aprendo en silencio, me trago los movimientos
abro las fauces, abro las bocas como párpados
aprendo, aprendo...
Me visto con mis voces de color
con mis formas de luz interna
me cubro con una mancha de tinta como capa para el sereno. Si ves a través de mis letras seguirás viendo mi vestido, mi disfraz que transmuta con el paisaje y el peligro.
Mando mensajes con mi cuerpo a otro voraz y silencioso cefalópodo de párpados como bocas.
No hace falta la voz, estoy sorda pero desde el eterno silencio todo mi cuerpo es lenguaje y mímesis.
Represento el mundo, me represento a mi ¿o me presento?
¿Cuál será mi imagen sin la gana de ser la de algo más? ¿sería un espejo que nada tiene por reflejar?
Soy una serpiente, un león, una estrella de mar, una anémona urticante al tocar, personifico lo más selecto de la crema y nata de la sociedad ponzoñal
Mi retrato nunca sería estático...
Se busca:
Fotógrafo triatleta con branquias y agallas para volar, armado con equipo y bateria para infinidad de snap-shots, que pestañee y tome instantáneas. Que tenga dedos ágiles en los párpados para imprimir imágenes.
Que tenga aletas dispuestas a nadar y nadar en agua salada o agua de mar, las dos son saladas lo sé, pero que esté dispuesto igual. Que no se asuste por las nubes de tinta y las sepa disipar, que siga su rastro diluido en la oceánica faz del papel. Que no pierda, que no pierda la pista y sepa siempre dilucidar, que no tema del falso pez venenoso, de la serpiente franjeada, que no se deje despistar.
Es que nunca soy yo mismo, y me gusta eso de trasmutar, de nadar en mi ingravidez acuosa. Y no me excuso, pero es que no sé que hacer con mis tres corazones, cuando tienen arritmia y se ponen a disonar; pero es que no sé que hacer con mis ocho brazos que no saben como aplaudir, no tienen pareja predeterminada, no tienen el caminar aprendido, tropiezo, se me trenzan los tentáculos y no avanzo.
Me dedico a dejarme flotar, me esfuerzo en dejarme ir con elegancia y actitud de no querer queriendo.
Soy urticante a la vista, me protejo, pero tú que sabes no te dejes engañar.

No soy estampita para besar...

Ella tiene el brazo tan largo, tan fuerte y sutil. Sus manos son como el nudo que abraza por última vez a un condenado a la horca. Mis pies bailan en el aire, en un bals, un vaiven. Patino en el aire desesperada por dejar mi gracia de estatua. Estoy demasiado estática y belicosa.
Ella aprieta más fuerte su mano, cierra el nudo y mis pies siguen bailando buscando con desespero un aterrizaje forzoso, nada de landings bellos en el agua.
Mi piel se disfraza como lo hace un animalejo de mar octópodo, manchas rojas salpican mis poros advirtiendo el peligro, como un zarpullido vergonzoso, señal que ella está cumpliendo su cometido.
Ella aprieta fuerte, yo aprovecho el medio salado en el que me delizo y escapo en una nube de tinta.
Escribo nubes de tinta para huir de Ira y su brazo larguísimo.
Prometeo, me diste el fuego en mal momento. Prometeo, prometiste, sólo prendería leños, calor... calor.
Tengo en las manos una fuente caótica, escatológica que no sé cómo controlar. Las llamas apenas pueden contenerse en un abrazo, apenas pueden besarse unos segundos antes de hastiarse de su propio calor y querer salir disparadas a consumirlo todo.
Prometiste, Prometeo que el fuego no sería dañino. Escribo con las manos embardunadas de candela.
No puedo chuparme los dedos ni tragármelos, temo destruirlo todo.
Ella que continúa ahorcando con firmeza me quiebra las rodillas y me obliga a retorcerme en llantos, me obliga a proferir el grito del que tanto estaba huyendo.
Escribo con las manos como bocas abiertísimas, con lenguas serpenteantes en pura voz, pura cosa.
Ella me ha obligado a ser incomprensible, a ser inaccesible, no puedo traducirme a mi misma. Reboto contra las palabras, repito lo que ellas desean pero no mi quejio de candela.
Ella va retirando lentamente su mano etérea, yo respiro dolorosamente, como cuando se tragan copas aguardienteras de sal.
Tengo el cuerpo espinado  listo para halar del gatillo, la próxima vez, ella no se tendrá que esforzar. Trato de esconderme, de guardarme las espinas en las palmas de las manos, enterrármelas como un cristo para salvar a todos. No soy tal, no soy estampita para besar.
Tengan listas pinzas, que me estan germinando espinas por todo el cuerpo.

Voy a decir algo sin importancia: como que hoy he sobrevivido a la cebada y al cebo de unos labios.
Hoy bailé entre nostalgias de un nunca más y vino.
Y me asombro de lo mucho que me persigue un nombre,
de mi actitud a la escucha e histriónica antes sus efectos, doble partida.
Escribo para liberarme, no para mandar mensajes.
No soy más, soñé algo delicioso que quiero cierto.

viernes, 19 de febrero de 2010

dan dan dan dada

Es necesario callar para desbordarme en palabras, no se me antoja la coherencia ni hilar con cadenetas mis oraciones. Se me antojan asi idas, mirando por el bus, jugando con las manos, guiñando el ojo a algún jesús hermoso en la estampita de un bus.
Me canso de las paradas del bus en el verbo amar, la gente timbra y se detiene, levanta el brazo y se detiene yo afanada veo como pierdo mi valioso tiempo, tiempo monedita de maní que algún simio glotón se mete en la boca como pasabocas. Es una metáfora eso de perder el tiempo, pierdo escamas de piel, eso estaría requetebien dicho. Pierdo una uña del pie, quince cabellos, y unas cuantas lágrimas cuando me viene en gana. Mi cuerpo desecha nimiedades y algunas las sobrevaloro sólo por que me enseñaron que eran tristeza.
Mi cuerpo, último desecho será sobrevalorado sólo por que enseñaron que era nostalgia.
Voy a empezar a contar por el ombligo numérico
va asi
si si si si si
uy
siete
es que el siete es un número como para ponerse a pensar en gaviotas y hombrezuelos que nunca dejan de pestañear.
Quiero hacerte una confesión, pero no me da la gana articular la lengua y las cuerdas vocales ¿cuáles cuardas? hay un cuerpo iamginario, totalmente infantilizado en mi mente, mi corazón como un chocolate, los pulmones de algodón, las venas pitillitos eternos, el vaso, ¿vazo? de la cocina.
:
Tengo deseos que no me atrevo a contarme a mi misma, cosas que me traicionan, ah, es que esa maldita traicionera, trafuga lengua. Va más rápido levantandole la falda a secretos que duermen sin calzón. No, pero es que hablo de cosas que no digo, que sólo sé en la voz que me acompaña en el autobus. Entonces yo con todo mi poder de diosa diosita odiosita destierro los nombres de mis tierras y las reclamo en nombre de los reyes de alguna no españa.Y no me digan nada que se puede matar...¿qué? no me digan nada, que ya no distingo mayúsculas ni propiedades.

luego sigue entonces asi, diciendo que la risa no venía a mi, estaba como tan dormida
y la poesía es esa loca que ya no conoceré, ya inaccesible para mi.

Voy a saltar de un precipicio, entonces no teman:

No sé que hacer con la felicidad en las manos me da angustia
me tiemblan los ojos bailan bailan buscando darse a alguien
no quiero dar más mis ojos como vitrinas como mostradores en un local
los ojos del muerto son vitrinas ya vacías
mami
busco caricias de una madre perdida
y tengo sueños que a nadie quiero contar, pero me sirven para reirme sola en un callejón
tengo nostalgias de un nombre al que me he colgado por pura sonoridad
me enamoro de un nombre por su sonido de gatito
estoy pegada a una palabra y me deleito en fingir que no interesa
ah es que las palabras nos chuzan tanto, nos empujan  sobre la tabla y patitos al agua
patitos mestizos blancos y negros
no pondré nombre a un pato para luego matarlo ni nombrare mis secretos para no encariñarme tanto con ellos
tengo expresión de todo me da igual de tengo mucho sueño de quiero que mis ojos sean abrazados ya
tu tu tu te te te te
la flor narcizo se devora a si misma y no deja que nadie la arranque
por ultimo y ya por que veo fondo en el cansancio
ya
 ¿quién quiere a un hombre que come zucaritas? esa frase me arrancó una risa sincera
¡quieto veneno!

jueves, 18 de febrero de 2010

23

Cada latido pesa veintitrés gramos, uno a la vez, uno cada segundo. Se gana y se pierde, pum-pum.
Gano veintitrés, sube la sangre, pierdo veintitrés baja la sangre; mi sangre que va en espiral por todos mis humanos recobecos, mi sangre que va como el tiempo en serpenteares que se muerde la cola una y otra vez.
Subo y bajo de peso, casi en equilibrio, casi sin darme cuenta. Olvido al eterno carpintero en mi pecho, el corazón de mi carpintero que horada en el tronco día a día. Cae el árbol, el corazón de mi corazón se detiene y cierra el pico, pierdo un ave de veintitrés gramos que cae en un último tac.
Y yo no quiero plañideras, yo no quiero alboroto donde no se asome un colibrí ¿Me pintas uno en los ojos? los mios ya no vuelan por ahi.
Quiero dormir para siempre con el cuerpo desnudo, cubierto apenas por la caricia de un pincel, por la huella de las curvas que te tiemblen en la mano cuando vocalicen la palabra muerte. Pintame de verde y con botones de luz, palabras diluidas ay.. es que ya tan trastabilladas por el dolor que no necesitan significar nada. Pasa un tiempo conmigo asi ya me haya ido, asi mi nombre no tenga su eterno imperio sobre las carnes.
Ya sólo seré silencio, pero tú, inteligente me darás la vuelta, me tomarás por los pies y sacudiéndome harás que se me caigan las palabras que tenia en los bolsillos de piel, en las tripas, en los cabellos, en el mugre y las astillas de las uñas.
Sabes que a ratos abandono, a ratos me dejo caer en mis brazos y mis piernas, en el abrazo conmigo, todo mi cuerpo se abraza; eso hacen párpados a los ojos. ¡Vaya consentidos!
No quiero ser cruel, no quiero dejar el ceño fruncido como saboreando una breva. Y sin embargo...ya mi último gesto será como le venga la gana.
Trenzame los cabellos y pintame un bigote dalí, pon la vieja máquina y un esferito. Que me voy, me voy...



lunes, 15 de febrero de 2010

¿Por dónde empiezo? ¿por los ojos, la lengua, o la natura?

Se retuerce ese pedazo de carne en mi boca, roza el paladar y a su gemela, a su siamesa separada por equivocación. Una mano agarra a la otra y la reconoce. Así ellas danzan en su ritual de reconocimiento, papila por papila van gritando su nombre y escuchando el eco en la otra pared carnosa.
Se envuelven como capullos para eclosionar entre enzimas y bacterias que no vendrían al caso. Eclosionan y son pura maravilla, descubrimiento de tierras vírgenes y peligrosas. Es tener contacto con las fiebres y locura de las verdes. Son sangre aguapanelosa y mosquito voraz. Todo esto para decir que una lengua extranjera aveces puede ser la propia sólo con un poco de mirada perdida, sí, es que hasta se le pueden a uno encalambrar las piernas.

De los ojos perdidos, ojos ladeados hacia la izquierda, volteados al revés sin moverse ni un poquito puedo decir que es como si no sirvieran. No, hoy no me servian para conocer el mundo, ni para servirme de guias. Hoy andaban señalándolo todo como si nunca nunca hubiesen visto, como si ese espectro de gentes, comercio y propaganda fueran cosa alienígena. A eso iba porque...porque veia a través de las gafas de alguien, pero a lo lejos, observé sus lentes gruesos y me pregunté cómo vería sin sus rabos de botella. Yo, que tengo esta temprana ceguera onírica, yo, prefiero a ratos ver borroso y desconfiar del mundo, verlo todo lento y transformándose.

ah, yo iba a hablar de poesía y me salieron palabras que ya no me convencen. La poesía no es caja de cristal ni hamaca de algodón de azucar. Ella abraza como una dama de hierro, ella se clava debajo de las uñas y tiene colmillos preparados a disparar su dardo a los ojos.
Es que para nuestra sociedad de dioses en fuga, de dioses fugados que ahora solo podemos suspirar, si comer en dulcecillos... aquí hace falta la planta de la sabiduría. Nuestra ...estoy cansada. Lo que quiero decir es: la poesía es nuestra planta sagrada, con ella adquirimos el conocimiento de la naturaleza y el funcionamiento de las cosas. Crece la poesía como cualquier otra planta, se corta se empaqueta y se distribuye, en lo que fallamos es en cómo tomarla, parece que su sabor ha pasado de moda, o ya no es rentable su empaque, ah no lo sé. Esto antes tenía otra forma.

martes, 2 de febrero de 2010

"A mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas..."

Hay un beso que nunca olvido
una par de labios que no sueltan,
que abrazan en súbita rima
que escuecen, sedientan
vacían, alimentan.
Hay un par de versos que no olvido
que siempre saben tocar con sus manos mis puertas
y yo hago venias mientras pasan,
ellos invaden, sólo invaden...
Hay un par de versos que en mis labios se vuelven
y así nunca dejo de besarme,
de besarte en la memoria táctil.
Hay un beso que me destroza
cada vez que leo cierto verso,
hay un beso que muerde mi boca
cuando se cuela en mi nariz el aroma de un verso.
Verso, verso
veso, veso
berso, berso.
Hay un par de labios que nunca sueltan,
un abrazo sellado en broche carnoso y tierno,
hay un beso que nunca me suelta,
y yo, besado, eterno, melancólico prófugo-prisionero.


* "Los amorosos" Jaime Sabines