Primero: Me aterra la página en blanco.
Hace cuánto perdí el hábito, la costumbre.
Ahora me he vuelto otra, he perdido mi acento y seguro también he cambiado mis gestos.
Estoy en el entre deux, dos idiomas, dos países. Dos versiones de mi.
Yo defiendo mi langue du coeur, me pierdo entre las palabras, entre las traducciones. Entre las traiciones.
Transito esta ciudad, este barrio que comienzo a llamar mío. A fuerza de perderme, de correr aun-gustiada, de no saber a dónde voy, he conquistado poco a poco las calles. Por fin puedo decir que tengo un "trayecto a casa", un camino a casa. Por fin puedo decir "chez-moi".
Segundo: Me siento ajena, oxidada para la escritura.
Empecemos por ahí. Haciendo un état des lieux de mi entrada a este texto.
Yo, tengo el pecho roto
una muerte se suma a otra
Me sorprende en el bus la noticia,
ella ya no volverá
¿y por qué me afecta tanto?
Me digo que estoy viva,
ella era tan joven y la conocí poco
su voz dulce y sus labios generosos
por sus palabras,
generosa en sus palabras,
¿si pudiera hacer un retrato cómo sería?
yo que la conocí tan poco
podría decir que sus rasgos eran generosos y eso no dice nada de ella
su cabello rojo, si, pero eso no dice nada de ella
yo recuerdo de ella, su voz dulce
sus palabras dulces que venían del propio dolor de la pérdida de su padre y su hermano
hablamos de lo difícil que era respirar, del pecho oprimido
de tristezas.
A pesar de todo, tenía palabras dulces para mi
y decirme que ya no está,
estoy dando vueltas en círculos
tengo el pecho roto, esta tristeza re-actualizada, sin nombre
sin etiqueta, tiene una voz que remonta como un reflujo
como una llave abierta/ una herida abierta
es eso, esta muerte abrió una vieja herida.
Porque ella estuvo ahí para mí en esos aciagos días
Tengo una voz que remonta, entre risa y llanto
una voz que no me explico
una voix/voie
Es tener esta certeza que rompe en dos el día
que la vida ya no será la misma
que sigo esperando a quien no volverá
que ya tampoco ella volverá.
Marguerite escribía sobre este niño aviador que murió con tanta tristeza
y ella no lo conoció
y yo.. que apenas conocí a esta niña-mariposa siento una infinita tristeza por su partida
porque sus palabras me reconfortaron, porque ida ella de cierto modo se van sus palabras
como si se desincrustaran de mi pecho
es eso, sus palabras se van y se entreabre una grieta de mi pena, abre sus ojos, pestañea mi dolor
y vuelvo a sentir el pecho roto, cuando fue ella quien me ayudó a volver a respirar.
Quien me ayudó
es eso, se fue, y con ella se llevó una base, porque sus palabras fueron costra
su partida súbita me deja en carne viva,
me duele el pecho
y se re actualiza mi pena
tengo que encontrar mis palabras, dar vueltas de gato
estoy rumienado, no, ya no rumiando mi pena
ahora la contemplo, la dejo atravesarme y luego vengo a escribirla
ya no la contengo.
Siento que escribir es mi trayecto a casa
son los lugares que elijo, los lugares que secretamente disfruto visitar
los detalles, mi momento íntimo
paso por el río al lado de casa, hay un poco de sol
patos y ratas de agua
los árboles que pierden sus dientes, y yo tan angustiada en mi infancia.
Aquí los árboles están acostumbrados a la pérdida
yo me siento novata
cada vez, me asombra, me golpea duro la pérdida.
Ellos acostumbrados al pasar de las estaciones. Pierden sus dientes, pierden su abrigo.
Intento narrar mis días para explicar este dolor
este cansancio.
Abandoné los estudios, y me siento verdadera
Pero también me siento lejos de casa, digo eso y me siento extraña
este es mi "chez moi"
mi casa está en una configuración del pasado
¿Qué significa volver?. Ahora estoy en una escritura de puros apuntes.
Yo busco la condensación