No sé cómo fue que llegó
poco poco, no la sentí instalarse
al principio comenzó como un malestar, como una desaliento
ya las manos no se movían como antes.
Luego vinieron las voces, las terribles críticas venidas desde el ombligo
Una especie de esterilidad.
La mente agitada, efervescente
colérica, apunto de estallar
en silencio.
La enfermedad vino como una plaga de termitas
fue consumiéndome de a pocos la voz,
dejó una especie de invalidez, de angustia.
La voz se transformó en pesadillas, en llanto
se disfrazó de otro idioma,
otra
Una terrible duda, el miedo de avanzar
de poblar, de concebir
navegar los días como un borrador
Yo, que estaba invitada a la fiesta de la vida
me niego a asistir.
FRONTERAS, 2016 - U. Javeriana
Hace 10 años

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