Mis palabras tienen los ojos perdidos, la mirada puesta en el vacío,
no se atreven a articular.
Andan como cultivo sin traza, sin palabra que las nombre como palabra
son pura naturaleza, en homogeneidad caótica y sin etiqueta de distintivo
masa lista para amasar, y sin embargo...
y sin embargo las palabras ya estan ahi, de por sí
como que brotan hasta por los codos del silencio
me aventuro a oscuras en un texto
una candileja me sirve de guia
mis ojos de gato miope se suben a las ramas, se mecen en la luz, de la forma, de la sombra de, de
de los árboles que trasmutan en la penumbra.
Un rayo es una luciérnaga enfuresidísima,
el tan nombrado fin del mundo en palabra aguardientera es la resaca del universo enlagunado y sediento.
He atendido al llamado para traducir,
de vez en cuando me pierdo
de vez en cuando paro oreja y clavo el ojo,
clavo el diente pero no mastico.
Me dedico con paciencia a moldear la cavidad de mi cueva,
alisar sus paredes de greda para que luego rebote mejor el sonido
si, mi texto es una caverna, el que viene y pregunta por mí se lleva su propio sonido.
FRONTERAS, 2016 - U. Javeriana
Hace 10 años

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