Estoy escapando, me persigue el deber, el tiempo, ah! ese que nunca cambia de zapatos así tenga las suelas hechas hilachas. Me escondo en este cubículo de escritura para respirar hondo....
Estoy escondido en este segundo de silencio, en este estar aquí donde ya todo lo demás se va al vacío.
Tiempo sigue pisandome los talones, como can dotado no se despega de mi olor de vago, como zorro atento sigue el clic clic de mi pestañeo, se ha tragado de mi silueta y ahora obsesionado ya no olvida nunca mi peculiar forma de andar. Se relame las fauces cuando encuentra ácaros y piel que he dejado como cebo en algúna estación.
No descansa, es que ha jurado verme cansado y desfallecido entre sus manos que todo lo marchitan. Quiere que sea la ceniza de su vientre con colillas.
Yo aquí, en este cubículo de escritura respiro hondo....
Quiero una excusa para sólo dejar mis ojos clavados en el techo e irme fuera de mi traicionero cuerpo,
necesito una excusa médica con urgencia que me valide mi gana de ocio y estatuaria tranquilidad.
No estoy dispuesto a mover un dedo.
Estoy pensando en qué traje de locura vestir con frecuencia para justificar el abandono de mi, tal vez comiencen a caminar distinto mi lengua y mi voz, en susurros imperceptibles, tal vez se trasladen a un clima más calido que no les haga doler los huesos, como al paraje pupilas en out.
Estoy abriendo los ojos en esta oscuridad que me obliga a soñar fangosamente, voy baboso y melcochudo de tanta palabra que se me va pegando al cuerpo mientras espero escuchar de nuevo sus pasos y decirme con resignación, con una bendición chiché y un pasito tun.-tun: ¡CORRE!

No hay comentarios:
Publicar un comentario