A blanco y negro siento como si tuviera la edad del mundo, y esos recuerdos bajos de colorante me recordaran mis dias jóvenes de pocos miles menos giros sobre mi eje.
Encuentro en la música ese placer doloroso de recordar lo que no es ya, de esa otro vida que tal vez tuve algún día.
Claro, yo creo en las otras vidas, ¿cómo no? si ya estoy en el más allá luego de la muerte. He pasado muchas veces por su caja registradora y he dado mi paga. En esas regresiones repentinas que suceden al encuentro con la música siento esa nostalgia inmemorial.
El Hellogoodbye que ocurre en el momento en que se posesiona de mí el sonido, lo que no puedo decir...
Soñar a blanco y negro, como entre la tinta y el papel.
Buscando la juventud perdida, el amor, los viajes en el carro de papá mientras sonaba una banda inglesa y nos tragaba la noche.
De nada sirve nombrar lo que he perdido si cada que utilizo las palabras se abre más el agujero por donde se proyecta lo ido hacia el vacío.
I
FRONTERAS, 2016 - U. Javeriana
Hace 10 años

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