martes, 1 de junio de 2010

Mojarse los pies

Así...si que da gusto morirse...
Si me muero quiero dejar mi cuerpo dentro de una piedra, o mejor, talla mi cuerpo sobre una.
Con las viejas formas de águilas y serpientes emplumadas, con los colmillos terribles de caníbales, las narigueras y demás.
Escoge una piedra generosa y difícil de roer, una que se parezca en mis ires y venires de temperamento, que no se quiebre con el cincel. Pon algo mío dentro, pero nada anticuado como huesos o piel.
Entierrame justo como si me estubieras esculpiendo a la vida de nuevo, como un viejo y caprichoso dios que quiere ensuciarse las manos una vez más.
Tu ven y llena ese vacío que quedará cuando pronuncien mi nombre, ese que nunca me encajó bien en los pies.
Vuelve a escribirme ¿si? mándame a balbucear otros idiomas y a nombrarlo todo con la extrañeza de nunca nuca haberlo conocido.
Que ya no estoy aquí pero quedará una piedra en algún lago.
Ven y salta de piedra en piedra para cruzar de orilla a orilla.
Si, que también se puede utilizar la muerte como puente de aguas frías.
Te estoy es diciendo que cuando ya no esté aquí seguro ya no te mojarás los pies
¿Te pone feliz?
Asi, si que da gusto morirse ¿cierto?
Hoy he partido para convertirme en pura forma y un sueño, casi que en un instante antes de despertar. ¿Cuánto habrá durado el vislumbrar de mi muerte?
Mientras... sigo saltando de roca en roca, sin miedo a mojarme los pies. Finalmente eso debe ser morir.

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