domingo, 26 de julio de 2009

on-off

Aquí en este lugar donde alguna vez vivió una fogata gitana, de vida corta, con alma perfumada de eucalipto y rocío, aquí donde todavía la ciudad guarda recuerdos de su niñez verde y tranquila. Aquí quiero descansar, donde alguna vez probé el humo y las uvas ancianas, en su danza final me hicieron perder la conciencia en círculos de risa y sed.
Me agobia la sed, descanso en esta banca cualquiera. Estoy sola en medio de infantes presurosos y agitados, en medio de sus padres complacientes y cuasiperfectos en su plan de fin de semana, su plan de parque; ¿qué no habrán visto estas latas, estos andamios, este cemento en las noches cuando el sol da la espalda o algún capricho lo tapa con un dedo?
Bebo un agua cualquiera, de un precio no cualquiera, no me importa.
Camino lento, como en un sueño pesado y dulce, con densidad de chocolate. Veo la ciudad y se me antoja un cuadro impresionista, despacioso en sus destellos de sol, algo estático, una ilusión hecha manchas, viajo despasito, con pasos lunares, apenas de puntitas en el suelo, aterrizo levemente y escribo.
Me rodea un calorcito agradable, una luz no encandelillante, estoy sola en medio del vocerío y el correteo de los pequeños, pero no me siento solitaria. Tengo un arañazo en el pecho, un switch en off, el silencio juguetón viene con manos con zumo de limón a deslizarse en una caricia amarga.
on.
Hablan de la lejanía, de los ojos clavados en el piso y el mutismo, del eclipse. Después de clavarnos espadas y alfileres, de las estacadas y puntadas, de los aguijonazos, intentamos sacar las astillas de las yemas de los dedos, de debajo de las uñas, de surcir la piel rasgada.
Difícil es la maestría de la tejedora, del hilo y su fugaz cura entre la nada, de los puntos y el baile de entrada y salida, de la sutileza de la costura para que no se vea la herida.
off.
Aquí, en medio de la nada, de este sitio que es mio por el instante en que lo ocupo, que lo retengo en mi gravidez momentánea, calmo mi sed y vuelvo a soltar mi pluma; soy una extraña que ha salido de su celda, de la infertilidad de cuatro paredes que le gritaron en la cara ¡Predecible!
Bastaba con tomar la decisión de ser viajeras, mis letras y yo, por ahí, caminando, explorando, siendo extrañas, aterrizando solo para existir en un instante de sed y regocijo.

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