domingo, 13 de diciembre de 2009

Erase una vez

Pensaba...
cuanto disfruto al hablar mal de ti, me sale de la boca el veneno loco que no sabe inyectarse a falta de colmillos.
Escupo como una cañería cansada de un nominativo tan peyorativo
relativo relativo, las palabras se me vuelven pura sonoridad.
Pensaba...
en cuánto extraño un alguien, lo indefinido, a través de nombres vestidos por un tu, definido.
Lo mío es melancolía de las sombras.
Melancolía de lo no nominativo, del grito primario.
De mi lenguaje compuesto de todos los sonidos, del silencio.
Yo no quiero ser más esclava de la significación, tener el yugo de la coherencia y la buena apariencia.
Soy una cosa fea que se deja ir en manchas de lo que anhelaría fuese tinta, pero ya ni siquiera es eso, es sólo garabato tipeado en el universo de la nada, de una pantalla extraña.
Mando mi escritura hacia este vacío, hacia esta nada sideral que es puro código foráneo.
La vestidura dentro de la vestidura, ya nada es seguro. No podré acariciar nunca mis trazos sobre el papel como se hace con los hijos recién nacidos. No, esta plataforma en cualquier momento se correrá, tapete ido, pies al suelo y palabras quebradas en silencio.
En el silencio de boca inmensa que se lo traga todo sin hacer ruido.
Desaparecer sin noticia alguna, sin registro, sin nada, es que es eso, ¿entiendes? la terrible certeza de que voy a desaparecer sin rastro alguno, nada de migas de pan, no, ni piedrecillas que sirvan para regresar.
Ahora me siento terriblemente sola, he cabado esta tumba esperando encontrar ¿qué? ¿mis muertos? hubiese sido más inteligente olvidar los delirios de individualidad y arrojarme en una fosa común, mezclar mis gusanos con los de los demás, mi cuerpo ceniza, mi cuerpo despojo de palabra, mi cuerpo cañería, mi cuerpo, cuerpecito reducido a masa por fin, si benditamente, por fin sin nombre.
Lo que quiero es perder, y perderme a mi, mi misma, perder la a de la misma, ser solo un mi, mi mism, entonces luego perder el mi, y ser un poco de todos. Busco ser jirones y girones de eso que soy. Despedazarlo todo, cuando todo sea yo. Yo apocalipsis, Yo final del mundo, Yo predicción maya, Yo dosmildoce, Yo... mi acto más grande será desaparecer con el swing de una licuadora.
Cuando estoy más segura que he llegado a un punto final es cuando I realized, si, cuando comprendo que lo único que puedo hacer es seguir cayendo, cayendo entre mis manos y su tipografía. Esto nunca acaba

Pensaba...
que hace mucho dormía sola, hace mucho... erase una vez yo, extrañando un te, así, sin ningún nombre en especial. Erase una vez yo tan tan mentirosa conmigo, tan enrredosa en sus modos y maneras, tan torpe al andar, tan silente y dura, escrita en jeroglíficos en las entrañas. Erase una vez yo indescifrable para mi misma, vertida hacia unos labios extraños, derramada sobre el frío, derramada sobre mi carne extraña. Erase una vez un yo feliz, y cariñoso, hilarante y corredor.
Erase una vez un loco yo.
Pensaba...
en lo fácil de caer, tomber, tomber amoreux que gracioso, los franceses lo tienen claro: es caer!
Ayer casi me atropella un carro, y me gritaron con ira que despertara, yo, mi yo lleno de rabia me dijo que no hiciera caso. Yo caminaba , mi yo caminaba casi sin peso y con la vista enturbiada, cegatón yo, caminando y pensando densamente; era blanco fácil.
El pensamiento aumenta en densidades, aumenta en entramados, mi yo, mi yo cansado de tanta puerta con candado saltó un poco al vacío y la inconsciencia. Es todo.
Erase una vez un loco yo.

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