martes, 21 de octubre de 2008

Consejos de mamita



Mi madre me decía: "No hables con extraños, no recibas cosas de extraños, no recibas dulces de extraños" (esta ultima era la mas difícil por que como resistirse a los dulces), pero se le olvidó decirme algo, por que no me dijo: ¡NO BESES A EXTRAÑOS!
Por qué no me hizo esa advertencia, me dijo: "no levantes cosas de la calle, no sabes donde han estado, quien las ha cogido, cuantas bacterias no tendrán", por qué no me dijo eso de los besos.
Mamá, debiste haberme dicho algo como: No beses a extraños, de sus lenguas mijita, no sabes donde han estado, cuántas casas enladrilladas de enzimas no habrán visitado, mijita es que no sabes si será una buena lengua, si será profesional, educada, con diploma de bachiller, de pregrado, de posgrado, mijita no sabrás si es una lengua ingeniera, una bióloga o una que solo quiere hacer dinero, mijita búscate una lengua filósofa, una literata, una antropóloga, pero no mijita, que no te sepa a cerveza y cigarro, que no le den ataques de catalepsia cuando visite tu casa, que sea muy educada, se siente en el sofá te observe, pase el brazo por encima de tu hombro con disimulo; una lengua muy culta mijita, bien educada pero tampoco pendeja, una lengua mijita que sea gentil y guerrera, que se abra paso en tu casa, que suba a los cuartos, salte en la cama de tus padres, baje la escalera, destroce los platos de la cocina, libere los pajarillos que tienes en el patio, rompa los vidrios, raye las paredes, abra todas las llaves de los baños, revuelque los muebles pero que mijita, que cuando te des cuenta quite la mano de encima de tu hombro y vuelva sentarse respetuosamente en el sofá sin tocarte. Como si nada hubiese pasado, una lengua de esas hechiceras, que pararin pararan, lo vuelven todo al orden, pero no mijita, no piense que es una de esas lenguas que olvidan, búsquese una buena lengua, una con la que verdaderamente encuentre su propio lenguaje.
Ay madrecita por qué no me dijiste eso, y yo que por hacerte caso perdí tanto dulces en la calle y deje tiradas tantas cosas bonitas en el suelo, y ahora madre, quién me quita este sabor horrible de la boca, que me ha visitado una lengua extraña, desabrida, mundana, nada cortés.
No pasó su brazo delicadamente por mi hombro para luego desorganizar y organizarlo todo.
Madre esa estúpida lengua era analfabeta, no tenia diploma, creo que ni sabia sumar, ni deletrear su nombre, madrecita…que sinsabor, esa inmunda lo único que quería era venir y desordenar, poner todo patas arriba, pero claro madrecita apenas yo vi como se acostaba en mi sofá y subía los pies llenos de mierda en la mesita de centro, la eché a empujones de la casa y le cerré la puerta, en la cara mami, y vieras que la machuqué ¡y como gritaba!
“¡MALDITA PERRA, ME MORDISTE!”
Mamita, de veras, que no vuelvo a besar un extraño...

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