Pintor tu que haces el retrato de Jekyll y le ves allí sentado, tan paciente, calmado, prudente, sincero, elocuente, es casi ejemplar ¿no es cierto? y le estimas, conoces cada arruga de su faz, ese ceño fruncido mientras maquina un pensamiento, sus rituales de ciencia y conversaciones amenas en la cena.
¿Qué sucede pintor?
Dónde está tu modelo, ahora un nombre extraño, pequeño; algo diabólico e indefinible surca su cara, algo deforme, quién es este personaje chocante, insaciable, sediento siempre sediento. ¿Malvado? ¿no sirve para tu retrato?
¿Su patria es de otro lienzo? pintor querido, ¿no puedes conciliarlos a los dos?
Pero tu paleta tiene tanto tintes, tantos matices pintor, no alcanzarán todos ellos para retratarlos como uno.
¿Abandonas tu tarea, no soportas la duplicidad?
Vamos pintor concilia lo ideal y lo empírico termina ese bodegón delicioso.
¿Destruyes tu obra?
Vamos empieza una nueva, no pintor, ya no le volverás a ver, no le busques, su rostro sabio, no tampoco a él y su rostro terrible, búscalo realmente a él.
Que buena obra pintor. Creo que por fin le estas viendo, ¡que modelo más sincero!
FRONTERAS, 2016 - U. Javeriana
Hace 10 años

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