martes, 28 de octubre de 2008

Le petit chien

Va un perrito caminando y en cada charco lava sus paticas, camina las ensucia las lava en esos pozos oscuros de barro y lluvia, las lava las ensucia en esos claritos espejos de llovizna, va caminando el perrito le pica el hocico le arde un ojito, y vuelve a amarte el canino casi moribundo con la cabeza casi a estallarle.

Una voz amable, unos ojos tiernos ven con pesar al perrito y le traen un bocadito.

El perrito se pone contento, le dan agua le dan alimento.

El perrito por fin come, es que antes se sentía lleno, tenia el vientre vacío pero el cuerpo satisfecho.

Por fin come el perrito ya no le pica el hocico, ya lo le arde el ojito.

El perrito vuelve a amarte pero no como la primera vez.

Ya no fue tan natural, no.

Sigue su camino en can y regaña el clima, le castiga, lo enfurece por que le intriga, por que no le puede soñar, no lo puede predecir, no lo puede controlar, lo detesta. Pero le gusta, cómo le gusta al perrito esa miradita fugaz del sol, ese llorar de un amigo esponjoso que se acuna en su lomo, el viento severo que le despeina el pelito, si, si que le gusta al perrito.

Camina y se le hizo de noche pero ya no aulla a la luna, ya no la mira.

Perrito, tristeza canina ¿qué haces detrás de un mendigo? sigue caminando, lavando tus paticas, olvida ese verbo frutal, brutal.

¿Qué dices perrito?
"Je m'en fous"

¡Haberlo dicho antes, y yo hablando con este tono tan lastimero!
Tomasito natural de tierras de Artús, si que tienes razón con lo de la inconstancia, hay quien quiere progresar... y no hace más que empeorar; y quien pensaba escapar..., aumenta su dolor dos veces, y quien buscaba verngarse, cae pronto en un profundo pesar, y quien creia sentirse libre solo logra atarse más.
...


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