miércoles, 22 de octubre de 2008

Le telephone arabe

Si, era de noche, que dónde estábamos, a ya ni me acuerdo, pero ese día yo no estaba borracha, ellos ya estaban como prendos, no no no que hoy no tomo, y dele, pasandome la copita seductoramente, que unito no mas que no le pasa nada, no no de veras que no quiero, y ellos no sabian que a ese traguito barato ya le habia cogido respeto, entonces nos pusimos que ajugar un jueguito... y empezaron a rotar esos mensajes verdes, estúpidos.
No, fijese que ya ni me acuerdo quienes eran los que estaban, pero yo estaba de penúltima, a mi derecha un joven gracioso y a mi izquierda Él, si, hace poco habiamos hablado por teléfono pero Él llegó alli como si nada, actuamos como siempre, como extraños, como si el azar nos hubiese llevado allí y no una historia de tantos años, y entonces Él me decia el mensajito que le llegaba, si, si Él ya estaba tomadito y por eso era que me habia puesto brava, entonces ahi fué, Él se acercó mucho a mi oido y habló con esa voz irresistible ¡y yo que queria seguir brava!...pero no me dijo el mensajito, me dijo que me queria mucho o algo así que me puso helada, no pero como quiere que me acuerde si de eso ya hace mucho; entonces yo no sabia que decirle al de al lado, y Él no queria decirme el mensajito, y cada vez que se acercaba lo hacia de la misma manera y obvio yo baje la guardia, y Él avivándome el rubor, y yo, pues pagando penitencia!
¡Que trago tan amargo!
Claro, yo solo lo miraba a los ojos y de ahi en adelante mejor no le cuento, no, no sumercé.
Dejémolo pa otro día.

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