Camina...Le amenaza la lluvia, empieza su sermón en bajito, Ella sigue caminando se cubre para no escucharle, para que no arruine su peinado, entra a un lugar cualquiera y pide algo que Le calme el hambre, come, pero no degusta, no disfruta, solo llena, recoge bateria por que sabe que será un día largo, de lo contrario se hubiese ido a casa sin comer nada, tal vez solo algunas golosinas.
Camina...y ahora viene el sol conciliador, calma a la problemática madre y La conforta, no sabe por donde va, pero son sus pasos los que tienen memoria, así que confía, deja que se desboquen y encuentren el camino, de repente aparecen, miles de hormigas, todas allí, esperando, durmiendo, consumiendo, fumando, bebiendo, observando, y Ella se desespera de solo verlos e imaginarse allí, busca en las caras acaso alguna conocida, sabiendo el peligro que corre, que no debería, pero lo hace, y no, no era peligro, no era nada, ya no es nada. Asi que sigue caminando.
Llama...paciencia de nuevo, número equivocado.
Llama, por fín, contesta, habla, cuelga.
Camina hacia donde él está, lo encuentra, sinte un alivio, ya no está sola, se puede comunicar, y pude dejar de prestar atención a esa voz loca en su cabeza, habla, y al principío no sabe bien cómo hacerlo, no sabe quien ser con él, pero de tanto en tanto se da cuenta que puede ser ella misma, entonces, rie, bromea, es ella, hasta el punto que el contexto lo permite.
Avanzan, se sientan, avanzan, se sientan, y viene la autoridad equina a imponer terror, para separar filas...
¡Que olor!
Avanza, avanzan, y buscan El mejor lugar, obviamente, tarde, El mejor lugar está con el mejor tiempo, ellos, tarde...
Se empinan, saltan, se sientan, se paran, se empinan, suspiran, esperan de nuevo.
Escuchan una vez tras otra la misma cosa, y como ya es predecible, memorizable, sugestiva, es aterrorizante.
Se desdesperan, ansian, ansian por lo que han venido. ¿Por qué tanta espera?
¡Qué masoquismo!
Por fin, las luces, el humo, chiflidos, el sonido, y empieza.
¿Qué carajos es lo que empieza? ...lloraré...las enfermera con los crespos hechos...pichocho es el chavo del ocho...ciegossssordomudos.
Una trampa, continúa la tension, crece la exitación.
Otra vez, empieza el sonido repetitivo, y Ella, a Ella le duele el cuello, y La rodean gentes altísimas y se da cuenta que es un arbustico, y Le da pánico de pensar que si siempre fuera así, no Le llegaría la luz del sol.
¡Que tragedia!
Por fin, por fin empieza...relajación...y tiene miedo, sabía que su boleta tenia inscrita la palabra melancolía, en letras chiquitas, junto a las advertencias.
él cantaba contento, saltaba, gritaba, registraba lo que más podía, Ella estaba en otro mundo, asfixiada de repente por tanta gente, tanto árbol, demasiado humo.
Natural.
La conocía, esa letra si, entonces despertó, saltó, gritó, cantó, se emocionó, y entonces pudo comunicarse con él, con todos, fue un todo.
Y allí " Si alguna vez no me vuelven a ver" entonces no pudo gritar ni cantar, la ahorcó una pena, pequeñita pero pena, una cuita, entonces agradeció que fuera de noche y los ojos estuviesen todos fijos a lo lejos, los de Ella conversaban con infantas gitanillas.
Así terminó.
Volvió a cantar, a saltar, a emocionarse, y fué parte del todo, adorando al dios entarimado, al "maestro" como le decian algunos, se dejó llevar por el culto. Por fin, ya no esperaba nada, no temia, no pensaba en su dolor de cuello o espalda.
Jugando con fuego...le pareció "delicioso".
Y La complació el dios entarimado, entonces ella también a él, abanicó las brasas de su ego, para que siguiera dandole calor.
Terminó.
Empezó la travesía de pingüinos, de embudos, paso lento, estrecho, contacto.desespero.contacto. apertura, espacio....aire....espacio, vuelve la individualidad.
Feliz, él le da un aventón, vuelve, recuerda, y con el recuerdo viene el mico encaramao a su cuello.
Feliz, Ella duerme.
¡A cosa buena...!
Camina...y ahora viene el sol conciliador, calma a la problemática madre y La conforta, no sabe por donde va, pero son sus pasos los que tienen memoria, así que confía, deja que se desboquen y encuentren el camino, de repente aparecen, miles de hormigas, todas allí, esperando, durmiendo, consumiendo, fumando, bebiendo, observando, y Ella se desespera de solo verlos e imaginarse allí, busca en las caras acaso alguna conocida, sabiendo el peligro que corre, que no debería, pero lo hace, y no, no era peligro, no era nada, ya no es nada. Asi que sigue caminando.
Llama...paciencia de nuevo, número equivocado.
Llama, por fín, contesta, habla, cuelga.
Camina hacia donde él está, lo encuentra, sinte un alivio, ya no está sola, se puede comunicar, y pude dejar de prestar atención a esa voz loca en su cabeza, habla, y al principío no sabe bien cómo hacerlo, no sabe quien ser con él, pero de tanto en tanto se da cuenta que puede ser ella misma, entonces, rie, bromea, es ella, hasta el punto que el contexto lo permite.
Avanzan, se sientan, avanzan, se sientan, y viene la autoridad equina a imponer terror, para separar filas...
¡Que olor!
Avanza, avanzan, y buscan El mejor lugar, obviamente, tarde, El mejor lugar está con el mejor tiempo, ellos, tarde...
Se empinan, saltan, se sientan, se paran, se empinan, suspiran, esperan de nuevo.
Escuchan una vez tras otra la misma cosa, y como ya es predecible, memorizable, sugestiva, es aterrorizante.
Se desdesperan, ansian, ansian por lo que han venido. ¿Por qué tanta espera?
¡Qué masoquismo!
Por fin, las luces, el humo, chiflidos, el sonido, y empieza.
¿Qué carajos es lo que empieza? ...lloraré...las enfermera con los crespos hechos...pichocho es el chavo del ocho...ciegossssordomudos.
Una trampa, continúa la tension, crece la exitación.
Otra vez, empieza el sonido repetitivo, y Ella, a Ella le duele el cuello, y La rodean gentes altísimas y se da cuenta que es un arbustico, y Le da pánico de pensar que si siempre fuera así, no Le llegaría la luz del sol.
¡Que tragedia!
Por fin, por fin empieza...relajación...y tiene miedo, sabía que su boleta tenia inscrita la palabra melancolía, en letras chiquitas, junto a las advertencias.
él cantaba contento, saltaba, gritaba, registraba lo que más podía, Ella estaba en otro mundo, asfixiada de repente por tanta gente, tanto árbol, demasiado humo.
Natural.
La conocía, esa letra si, entonces despertó, saltó, gritó, cantó, se emocionó, y entonces pudo comunicarse con él, con todos, fue un todo.
Y allí " Si alguna vez no me vuelven a ver" entonces no pudo gritar ni cantar, la ahorcó una pena, pequeñita pero pena, una cuita, entonces agradeció que fuera de noche y los ojos estuviesen todos fijos a lo lejos, los de Ella conversaban con infantas gitanillas.
Así terminó.
Volvió a cantar, a saltar, a emocionarse, y fué parte del todo, adorando al dios entarimado, al "maestro" como le decian algunos, se dejó llevar por el culto. Por fin, ya no esperaba nada, no temia, no pensaba en su dolor de cuello o espalda.
Jugando con fuego...le pareció "delicioso".
Y La complació el dios entarimado, entonces ella también a él, abanicó las brasas de su ego, para que siguiera dandole calor.
Terminó.
Empezó la travesía de pingüinos, de embudos, paso lento, estrecho, contacto.desespero.contacto. apertura, espacio....aire....espacio, vuelve la individualidad.
Feliz, él le da un aventón, vuelve, recuerda, y con el recuerdo viene el mico encaramao a su cuello.
Feliz, Ella duerme.
¡A cosa buena...!

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