miércoles, 20 de enero de 2010

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Los ojos me lloran solos
como si hace mucho tuviesen la vejiga llena,
lloran pero no desde la garganta, no desde el pecho
no invocan quejido, ni despiertan alguna cuita, no.
Los ojos me lloran solos,
como si solo fuera cosa del cuerpo
como si no necesitaran mi permiso
lloran sin que yo sienta alguna pena
sin que se me comunique algún sentimiento
algún dolor, algún nombre.
Mi cuerpo hoy me habló,
cansado de que yo le impusiera mis palabras
cansado de su manejo titiritero.
Yo, con sorpresa lo observo
mi cuerpo llora solo, mi cuerpo aveces también besa solo.
Besa, se retuerce y desgarra solo.
Como si tuviese mil vejigas llenas.
Mi cuerpo respira solo, me dirás: ¨¡vaya novedad!"
y yo te digo: mi cuerpo a ratos se niega a las novedades
se asfixia en un silencio. Ese es el silencio corporal
pero el atrevido le da por pintar silencios en el pentagrama
cuando duermo, si cuando duermo...
Mis manos escriben solas, yo las dejo ir
como si tuviesen alguna prisa entre las piernas
algún líquido por expulsar,
se retuercen, se apresuran
corren tras su meta
descargar...
es que las manos también tienen derecho a orinar.
¿Qué, oficio muy bajo para las manos? yo lo considero algo muy natural.
Me salen ríos de los dedos, el agua se me derrama y me da igual
miar fuera del tiesto'
tenlo por seguro que me da igual.
Si suenan los rios es por que tecleo fuerte. Cuando el rio suena, palabrerío lleva.

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