Cuántas veces habremos hecho el intento, una y otra vez dejando las escamas, regando las plumas, perdiendo el pelo. Purificando el barro, purificando la saliva, moliendo los huesos para tener polvo más fino con el que construir un nuevo traje.
Hemos estado mil veces aquí hermanos, todos venidos del vientre húmedo de la tierra. Arrancados con palabras poderosas, arrancados para sembrar de nuevo.
Hay que buscar la palabra y acunarla en los brazos, arrullarla y cantar con ella. Palabra de fuerza, palabra primaria. Con la escritura doy tumbos hacia ella.
Busco mi nombre, la serpiente es ágil, no puedo agarrarle. Sin ella no estoy completa.
Busco mi nombre y me pregunto si alcanzaré su serpentear algun día.
Estoy en camino, siento que emprendo mi viaje...

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