He perdido mi nombre, y algo más que eso.
Abro el libro mágico pero su contenido se ha derretido, envaso el líquido y lo bebo en copitas aguerdienteras; a ver si se me quita el frío.
Luego con el reloj señalándome lo evidente, vuelven mis manos a su amada tarea. Se enredan y tropiezan. Bici con rueditas. Tambaleante.
Me señalo y me dibujo con garabatos de infante. Olvido el habla. Afasia. Histérica.
Sólo olvido los nombres. El mío.
Entonces soy susceptible de ser deseo indefinido, potencia asexuada.
Feto que aun no da noticia. Ángel esperando a perder sus alas.
Luego voy por las calles, y los mares. Por los caminos y las ciudades.
Tratan de asirme con algún apelativo y yo me escapo, entre las redes curvilíneas silábicas.
Perdí mi nombre, y algo más que eso.
Hoy,por hados, destino, viene un transeúnte desconocido, a repetirme un sustantivo; a coronarme con él. La coronita calza en mi cabeza, pero pesa, luego se ciñe; provoca jaqueca.
Entonces aveces soy reina, aveces plebeya.
Aveces Marian, aveces solo ella.

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