viernes, 6 de marzo de 2009

Malas rimas

Que fácil resulta, mandar al vacío unas líneas
tener la mano asesina, tan manchada y fría en su acto.
Qué difícil que no encuentren, su camino
las huellas.
Que triste mujer, tener el vientre dañado,
parir sólo suspiros,
esperar el hado.

Te invade, te atraviesa
un diablo sin nombre
un ángel sin raza;
epiceno.
Te tañe eso que llaman corazón
y tú tripa palpitante,
te cosquillea eso que llaman ojos
y tú traidores.
Que fácil se entregan
dócilmente ensillados.
Los jinetes, múltiples
salados.
Que traidores!
se van del bando sin nombre;
invasor de tu pecho,
trémulas tus manos pone.

Que triste es mujer
ser víctima de tu pecho y tu vientre
Yo, que me acomodo en uno y otro
como sueño y letra,
como borrón y tinta nueva.

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