miércoles, 25 de marzo de 2009

Un poco más de lo mismo

Es acaso más fiel el lápiz; no tiene esa inconstancia de la tinta, ese vacío en las figuras curvilíneas.
Llena de miedos y angustias, ingenua; ¿debería entonces tener infinita certeza? ¿tomar semblante de bodegón?
¿Tendrá el cuerpo una periodicidad necesaria para el llanto? Le engaña por un tiempo; ahora sale de matorrales con una sonrisa de Furias. Ella, que iba tan confiada, sonriente. ¿Existe la magia más allá del pavimento? Ella sólo sabe de sus sueños y lo incomunicable. No debió llamarle. ¿Cómo iba a entender que le dolía el mundo? Si sus dolores son prosaicos, exagerados, infundados. Van las palabras a un cajón. Imperfecciones; ¿no adorables?

Y ese día sólo podía pensar en llegar, contarle de ese demonio que se había despertado. Sabía que estaba mal luchar, pretender que las calles no cayeran en cuenta. Llorar por la acera; signo de tragedia y determinación, de entrega a la pena; se desbanca la vergüenza.
Y la locura, impera la verdadera; aquella que no se controla.
¿Cómo describirlo? Estaba allí, en el auditorio. Escuchaba voces profundas de poetas, sus versos como electro choques y balas. Luego, de tantas frases como aguamalas, siente que algo se remueve en eso que llaman vientre, se agita y sube a su garganta; le ata. Le enturbia los ojos. Viene con fuerza de Titán, queriendo salir de su prisión en la profundidad; viene con Furias, y no sabe como detenerle. Respira hondo, como si Eolo le apaciguase, pero no logra detenerlo. Las manos hábiles esconden gitanillas. Solo querían danzar. Llorar, tomarse de los cabellos; revivir ese momento inaugural de los pulmones al nacer. Pero en medio de tantos extraños, en la oscuridad, en el silencio magistral...¡No!
Entonces sigue deleitándose en las palabras, sufriendo su látigo. ¡No soporta más! lucha contra el Titan por las calles. No entiende ¿De dónde sale, de dónde vino; en qué momento fue concebido?
Piensa en esa frase, esa que no recuerdo..."Tanta poesía y yo perdiendo el tiempo" si, si...así era.
Luego, lo abismal, abrumador; desconocido.
Llega y no puede explicarle nada; las palabras son impuras, el vocabulario pobre, el idioma insuficiente. Entonces ocurre ese fenómeno bogotano, de lluvia usurpando el baño solar; sólo que no se sabe quién es el ganador. Llorando y riendo al tiempo, parecía tonta.
Se apacigua en el calor de sus brazos, duerme tal vez. Vuelve el Titán a su madriguera, ya no siente sus pies retumbar por su cuerpo.
Temor de la desnudez ante el poema. Ese tañedor de música sublime, que desquebraja la tierra y libera e caos.
Sublime, imposible de asimilar; doloroso.
En demasía.

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