Arbolito de bambú.
La cera desparramándose en la calle ¿hace cuánto no veía el tambalear de una llama?
El whiskey, la fogata; los chamizos tercos queriendo mandar misiles a la sala.
La comida; el arroz sopudito, los camarones fantasma.
Planes para el viaje al mar, ropa, zapatos, dinero, trago, busetas, empujar la vaquita; de todo se hablaba.
Yo hacía contorsionismos con mi atención. Paraba oreja a los cuentos de mi papa y las píldoras de criolina, y al tiempo conversaba con Riso que sin pedirlo, sin planearlo vino a charlarme de amor; amor I, II y III. Yo me preguntaba en cuál encajaba, cuál en mí imperaba.
Decían que por las pildoras papá habia quedado loco y que por eso yo había salido así, entonces reí. Mi tio (el que vi extrañamente feliz, debe ser que hace mucho no lo veía) me preguntaba por mi carrera, estaba como interesado y eso que ya voy pa tercero. El chomi me dijo que si eso si me iba a dar pa' comer. Mi papito salió en mi defensa y dijo que mirara que tenía en las manos.
Rieron.
Tengo fama de loca, hippie. Revolucionaria tal vez por el alma mater. Pero bueno, son solo impresiones. Mi tío jura que ando con algún yerbatero o por lo menos un joven lanzador y no de jabalina o boomerangs. Tiito puedes estar tranquilo, no esoty cultivando nada raro en la finca.
A tí te prendí una velita verde, mi primo muy emocionado me habló del perdón, y vi tanta convicción en sus ojos que terminé por untarme de a poquitos.
A tí una velita azul, entonces vi toda la escena y yo ahi no entraba. Definitivamente no. Entonces vi la realidad, estaba poniendome triste pero entendí que no había por qué; entonces sonreí y seguí cuidando que el viento no apagara las velitas.
Esta vez no me dío nostalgia ver mis primos tan grandes, esta vez me colmó de alegría; creo que por fin crecí yo también.
Poco a poco vuelve mi apetito, puedes estar tranquilo.
La chimenea, el calor, el libro, la conversación; por fin siento como vuelve la navidad perdida hace tantos años. Esa última que recuerdo en la casa de la abuela; gelatina de colores, natilla, buñuelos, carnes, uvas (muchas uvas) El arbolito lleno de regalos, uy estaba muy bien vestidito y alos pies estaba un pesebre; como siempre con casas minúsculas y gigantes pastores, esa escenografía navideña no conoce de proporciones, tampoco de castigos a ladrones, yo robaba con mi primito arena de las construcciones, que curioso, el río en navidad era aluminio o algodón.
Las lucecitas y la búsqueda del bombillo dañado que arreglara el sistema.
Uy de repente viene el recuerdo de el hueco en el techo de donde se bajaba el arbolito, los ruegos a mi hermano para que lo bajara (porque él era el más alto) el polvo de los meses que tenía la caja sin ver la luz, ese olor a guardado que me sabía a medianoche y suspenso.
Tomar rama por rama y poner colgandejos. Disfrazar la casita. Me sentía como jugando a la rueda rueda...de pan y canela, todos venian a darse las manos y girar en torno a la fecha.
Hoy fué algo así...con pan y canela dame un besito y vete pa' la escuela(8) ¿así era que decia?
Hace mucho, de nuevo lo digo, no llegaba este mes; hace años.
Recibí un regalo anticipado; un felpudo felino velador de sueños ¿cuándo fue la ultima vez que recibí un presente así? :)
Papito, encendiste la primera velita, y volvió a iluminarse algo que hace mucho tiempo había estado en off. Volvimos.
De todo este naufragio por fin estoy pisando tierra.
Vino la lluvia, chica malvada a apagar las velitas y deshacer con sus babitas los cuerpos de los faroles. Pero le salió el tiro por la culata, resulta que ya teniamos una velita interna encendida. Adentro con el crepitar del fuego, nos olvidamos del agua; reimos, comimos. Leí. Los guardé muy bien en mi memoria, esa que sufre de caprichos selectivos.Le hable clarito y le dije que esto tenia que registrarlo muy bien, pero por si acaso aquí le dejé un respaldo.

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