Empiezo con un título plagiado de Andresito meeeeegichands.
¿Qué día tan largo cierto?casi no me levanto, el catarro pesa más que las cobijas.
Llego un poco tarde pero el sol está latente, sonrío; sonreímos y entramos, yo con la negrita al hombro.
Subimos las escaleras y como de costumbre yo me pierdo fácil, Andresito como tiene lentes mágicos si sabe por dónde es el camino. Llegamos a ver las fotos, trece foticos. La caligrafía al desnudo, la piel intentando cubrirla; blanco y negro. Mi espalda y la Z pintada en el hombro izquierdo.
Luego la negrita me dijo que quería salir, que el día estaba muy bonito como para desaprovecharlo; que se quería broncear.
Fuimos a la playita, pero la arena estaba rara, era más bien como lodo con algas. Y los mosquitos iban transparentes como nubarrones infestándolo todo. Así que fuimos al muelle, León, con Andresito y la negrita; ella se sentó a mi lado, mientras yo charlaba de lo lindo; ya no recuerdo de qué hablaba con el chico, tengo mala memoria, de pollo; tu sabes Andresito.
Entonces la negrita se puso de exibicionista, se quitó la ropa y dejó que viéramos su piel canela; yo se la entregue a Andresito para que la cubriera un poco; pero él se puso a hacerle cosquillas; y esa morenita se reía tan lindo.
No, pero no piensen que Andresito es un viejito pervertido; es que la morenita tiene cuerpo musical, por es que las manitos mágicas del chico saben navegar muy bien.
Entonces, la morenita me dijo que la acompañara en sus cantos de acordes, yo empecé con mi voz suave; de ratoncito.
Tos, tos, tos.
Salen muchos turistas del muelle, y me da pena cantar, Andresito, chico muy pilo las coge de una y sugiere un lugar más apartado; donde no se me ruboricen los pómulos. Por el camino la morochita vuelve a vestirse, atravesamos campos de lodo y mosquitos, hasta llegar a la fortaleza de ladrillos y agua; santuario del Salmón.
Subimos escalones y seguimos hablando de cosas que ya no recuerdo, no por que no fueran importantes, sino por que mi memoria es selectiva y despistada. Le enseño a Andresito mi lugar favorito, soleadito ( ) ( ) ( ) Reímos y seguimos el camino, luego vamos a la que parece concha acústica; a lo más alto. Desde allí se ven los dos mundos, las arterias de barquitos de ojalata y adentro las redes de hilillos fotosintéticos.
La negrita vuelve a desvestirse, y ahi si que Andresito se puso loco, loco, loco, manos Correcaminos, sonidos sabrosos; y esa risita que se le escapaba cuando la morochita le susurraba secretos; yo no sabía de que se reían, de que se reía Andresito tan alegre, pero se veían tan felices que yo también reía.
Y mi voz empezó a desvestirse de su ensimismamiento, aveces lograba librarse del sopor y salía a jugar con ellos, entonces los tres nos dábamos la mano y dábamos vueltas como niños. Tomabamos cartillas de rituales sacadas de la mochila de Andresito, (muy bonita por cierto) Yo adelantaba o atrasaba páginas; la morenita y Andrés me seguían el juego. Jugamos un buen rato hasta que el sol se ocultó; nos dijo que era hora de partir. El viento trebejaba con nuestros cabellos, nos impulsaba escaleras abajo, goterones nos respiraban en la nuca; así que corrimos hacia el castillo.
La música no era la de siempre, era demasiado tropical; yo seguía sintiéndome de viaje, pero no sabía que iba pa' largo. Tomamos caldito de águila, con el ritual de siempre, cucharita en mano izquierda y mirando a los ojos por que ajá uno nunca sabe. Luego le quitamos poco a poco el vestido, la identidad al plumífero animal.
¿Dos o tres? ¿cuántos calditos fueron? conversamos bastante, largo y tendido, de las penas extranjeras, de las espaldas que seguimos; de los amigos que no quieren ser amigos. Entonces Andresito me mostró esos exorcismos que a él le salen en lenguajes bárbaros; pero por bárbaros no entiendan terribles; solo desconocidos. Andresito tradujo y me gustó mucho lo que decía, pero más en su inglés de ideas sencillas con bastidores inmensos. Leimos un rato, y seguimos hablando. Luego pensamos en hacer las del conejo, no, pero somos almas buenas; ja! entonces cancelamos la deuda y salimos.
Después de pedir indicaciones y recoger algo de frutos en paquetitos fiados, nos subimos a unos de esos monstruos de metal. Andresito era el conductor elegido, yo me vencí al sueño mientras escuchábamos la ley y sus movimientos. Pero caray! Andresito te pille durmiéndote, por que tu cabecita rodó sobre la mía, no puedes mentir :)
Bajamos y seguimos caminando en tierras Normandas, heladas. Yo nunca he tenido brújula, ni siquiera como la de Jack Sparrow; estaba terriblemente perdida. Llegamos a una hacienda de una santica, encontramos una doncella y su caballero. Luego La mamá y el infante. Caminamos rumbo ... ¿a dónde? preguntaron mil veces, la doncella nos respondía con una sonrisa.
Fuimos por aquel pueblito y habían tantas luces que maravilla era de lo ver; lagartos, mariposas, árboles, tango interrumpido. Luego, para que no se no se me helaran las falanges últimas de los dedos de mi mano derecha, La mamá [ =) suena tierno] propuso alguito en la boulangerie, yo muy rogada como siempre, acepté. De nuevo mi encuentro con la cafeína; surtió efecto inmediato, pero no duradero.
Los políticos o senadores o estirados o farsantes, compraban sus harinitas mientras hacían caras de mucha alcurnia; con Andresito reíamos, todos en la mesa; el ambiente era cálido.
Luego caminamos, yo pregunté por rafael y me castigué por curiosa. Subimos al barquito de metal, Morfeo me hizo pssst pssst pero lo ignoré.
Los árboles tenían frutos estrellados y de mimbre; como siempre las casas más pequeñas que los pastores y los reyes magos; una proseción entre las luces y el barro.
Quatre-vingt-treize
Luego una paradita por algo más pal' hambre, pero no para nosotros, que de tanto caldito de águila tal vez, estábamos llenos. Vueltas por aquí y por allá. Luces por el cielo y como hojitas de los árboles.
Finalmente, rumbo a casita.
Tomo a la negrita la subo a mi hombro y me despido de Andresito; improvisamos el día y nos salió muy bien :)
Día largo, día contraste. Aquí resumido, pero documentado. La música te queda a tí, magichands.
Don't run the road is walking, casi no la recuerdo, pero recuerdo que me gustaba mucho; por eso hice el esfuerzo.
Si faltan cosas me comentas Andresito (coincidencial 23 oct ^~^), ya sabes que mi memoria dice Pío.

No hay comentarios:
Publicar un comentario