Sabes que tiendo a volverlo todo literatura, y si las palabras me gritan al oído no puedo ignorarlas. Aunque este título ya fuese utilizado por otro autor; mi historia no hablará de estatuas ecuestres, fusilamientos, ni arrepentimientos vueltos práctica artesanal.
Todo empezó con la huida; ese terrible peligro y mi buena suerte. Tomé el palafrén amarillo. No sabía a donde conducirlo, tenía las riendas en la mano; un cruce de caminos y los bolsillos vacíos.
Hice señales de humo, para ver si alguien venía a mi rescate, antes de que cayera por el acantilado.
De la lluvia no diré nada, que ella hablaba por si sola. El pequeño bosque, el olvido. No sabía a donde ir, estaba perdida; por eso me encontró la poesía.
Luego, el silencio. La excepción a su mandato, y la excepción vuelta regla, porque no dejábamos de leernos. De completarnos, morir-revivir.
¿Cuánto tiempo fue; sin vernos, el que duró la lluvia; el que duramos escribiéndonos, leyéndonos?
Luego justo ahí, justo en ese momento de catarsis vino la lluvia conmovedora; el silencio recordando su mandato.
Morfeo y la temperatura. El cielo observándome, observándonos.
"Tengo mis manos trebejando en tus cabellos urticantes de erizo de mar"
Luego abro los ojos y empiezo a soñar de nuevo. Dulce sueño. Paradójico, sueño arcoiris.
Tu herida en la piel, la mía en lo intangible. Ambas cuitas parlanchinas.
La música, nuestra testigo.
Sabor a elixir mexicano en la boca.
Luego el enojo para los ecologistas, el cuerpito del delfín y el balón de fútbol.
El tapete en la pared, caminamos las paredes, Si eso hicimos. Pusimos tinta en nuestros pies para embadurnar el techo y las superficies verticales con nuestras huellas.
El agua, mis lágrimas. Hirviendo.
Dejé la sopa servida, y parezco un caso de esos que describe Galeno. Ojos hundidos, insomne, sin apetito, suspiros...dejé la sopa servida.
Mucha cafeína, y Eolo embriagado danzando en mis labios.
La pérdida y el reencuentro.
Fuiste invocador, exorcista, shamán. Hoy entre las cobijas siento las olas del mar bamboleándome; recordándome rituales de brujerías, de estadías en el piélago.
Nunca imaginado, nunca planeado, con nombre de río. Fluye; sorpresivo. Cambiante, caminante.
Inadjetivable. Cabellos oníricamente perfumados. Avalanchas.
Incondicional, terco, amaestrado; eso me dice Amor que es. Yo le escucho y escribo sus palabras en mi agenda.
Tiempo
Tiem
po
Ti
em
po
T
i
e
m
p
o
va pasando y reescribiéndose, no esperes a que alce el vuelo. No será decisión mía. Es cuestión de metáforas de Heráclito.
Inventario de las cosas dejadas:
Trocito de dermis
Pizcas de recuerdos
Tomillo
Secretos con aroma de limón
Paradojas
Candados abiertos
Nudos desatados.
Sabores, matices. Agridulce, picante. Bon vino.
Luego al final, al comienzo: el Bus. Descender, ascender. La caminata
Temblando como gelatina. Frío perpetuo.
Despierta, soñando de nuevo.
Me queda un golpe en la cabeza y más secretos por revelar al fuego.
Subiendo de peso y yo bajando el mío. Relación inversamente proporcional.
Sin culpas ni arrepentimiento.
Pagaste el costo de tu sueño y tu pereza.
Día, doble día. Dicotomía.
Pequeño egoísmo compartido.
Incondicional.
Arcoiris: :)

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