jueves, 4 de diciembre de 2008

Erotomanía

El corazón le pesa como ese librote de Dante; tiene la piel helada-ardiente, la faz como un copito de nieve.
Habla sola, repite un nombre sin cesar. Tiene los ojos enterrados en las cuencas, secos de tanta lluvia. Lloviendo así sea imposible.
No puede pegar el ojo, da vueltas, se ensurulla en las cobijas.
No siente apetito, le basta suspirar. Es golosa del suspiro.
Ya no la puedo reconocer, está famélica y ojerosa. Los cabellos hechos nada.
Se retuerce las manos, se rasga las ropas.
Viene un hombre de bata blanca y le mide el pulso, empieza a decir nombres al azar.
Andrés, Juan, Bernardo, Simón, Luis[...] hasta que llega al final ****** Se disparan las venas, gritan que se estan quemando.
"Si, está enferma de amor" dice el sujeto.
"Ponganle musiquita, mandenla a un viaje, que haga oficio, lea un libro que no sea de amor.
Y si no funciona...bueno en ese caso traigan aqui al Sujeto en cuestión.
Llamen al padre que trajo El Muerto a la vida."

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