miércoles, 14 de enero de 2009

Les mains

Ya no tengo un par de arañas, sus patas delanteras ya no se levantan a la defensiva.
Ahora son cómo un par de ¿par de qué? ¿Cuál sería el resultado de la metamorfosis de una araña?
Prefiero seguir llamándolas arañas; relajadas. Después de su daño y frialdad estan recuperándose; caminan con fluidez. Las veo y parece que no tocaran el suelo, que ya no pensaran en la difícil tarea de mover sus ocho patas. Son tejedoras.

¿Cuántos elefantes resistirán sus redes? es mejor no abusar, ellas poco conocen de rondas infantiles. Un mamífero gigante a la vez, que su memoria es infalible y tienen la boca siempre cubierta; sus secretos los tapan con la trompa. Las arañas los atrapan en sus hilillos geométricos y así se fortalecen. Pero una sobredosis podría causar el detener del balanceo.

Otro elefante se balanceaba...

Arañas, pensandolo bien son de las pocas que ya no me dan tanto miedo.

Ya no tengo un par de arañas, pónganles el nombre que quieran. Arácnidas inquietas, mis preferidas. De patas esbeltas, larguísimas.
Se relacionan bien con las hilanderas, artistas de la red, de los secretos.

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