1. Visite este link al final de la entrada, fue el motor de este discurso.
2. Aqui voy: muchos recuerdos, literatura y mi padre.
Siempre he amado la literatura, de niña solian leerme a Oliver Twist, o a El vendedor más grande del mundo de Og Mandino (creo), la televisión me agarró en sus fauces un tiempo; pero definitivamente nunca mató mi imaginación. Mi mente siempre ha sido mi televisor. He adoptado la duda radical, soy menos ingenua. Bendito sea el SOL.
La primera vez que tuve miedo fue cuando alguien leyó un pasaje del apocalipsis; dónde los que no creyeran serian condenados; solo los inocentes serían salvos, los niños. No sé a que edad se deja de ser niño, he procurado seguir siendo una. Me encanta serlo.
La biblia entonces fue el primer instrumento del terror que conocí, aprendí lo que eran los pecados, y los milagros. Papá enfatizó en los milagros, me dijo que cualquiera que quisiera y abriera sus ojos realmente podría hacer cosas por el estilo; me dijo que no eran milagros; que simplemente eran nuestro talento innato. Que no desarrollamos por estar dormidos.
Entonces yo creí que podía hacerlos, mover una bolita de papel, manejar la voluntad de un animal, ganar el premio de una piñata, hacer que mi mamá volviera.
Alguna vez gané un rompecabezas en una rifa, eso fue todo.
El génesis, creo que era la parte que más me llamaba la atención; la creación, Adan, Eva, la serpiente. Para mi quien inventó el mito debió haber escogido una cucaracha y no un reptil. Una serpiente no me daba miedo.
Entonces tenia mis historias predilectas, la de Daniel y los leones, el arca de Noé, Moisés; ¿qué diferencia tenían con los otros libros que me leían? Yo todos los asimilé por igual, bonitas historias, fantásticas; que aumentaban mi repertorio de imágenes; de ingredientes para mis historias.
Los grandes estaban contentos de que yo leyera la biblia, de que fuera una niña buena. Pero yo no sabía de religiones, simplemente me gustaban los libros gruesos con fábulas.
Gracias al Sol papá siempre ha sido algo escéptico, devorador de libros; investigador de mente abierta. Me regaló sus palabras por muchos años, me invitó a filosofar a la hora del té. No dejó que me durmiera.
Todos deberíamos ser más filósofos; más niños, exploradores. amantes de la lectura y no de los somníferos. Voy a hacer de mis hijos grandes filósofos; procure hacer lo mismo con lo suyos; que lo que aprenda en la academia sirva para sacar a los demás de la piel del conejo.
El mundo es una obra de teatro con un repertorio deplorable... ¿cómo era la frase? ¿era de Wilde? mi mala memoria no coopera. Pero estoy de acuerdo, nosotros espectadores, vemos actores sin saber que hay tras el telón.
Papá me dijo que lo ideal es masticar un bocado 50 veces antes de pasarlo, que es buenísimo para la digestión, que los orientales [...] tiene sentido; no solo es comida lo que entra por la boca.
Calculo que he aumentado las veces que mastico un bocado, pero definitivamente no he llegado a los 50, ¿cuántas veces mastica usted?
Las muertes por asfixia me parecen absurdas, intolerables. Deberían enseñarnos bien a comer. A leer. Se de muchos que no saben. Yo hasta hace poco me di cuenta, que terrible, en la escuela nos enseñan a que una letra combinada con otra tiene ciertos fonemas, y combinaciones, luego unidades y significados. Y ya. Una caminata de vaivén por los renglones; y ojalá que sea corta por que que pereza..¿cierto?
Todavía recuerdo mi cartilla de lectura; los demás estaban en la ¿c? ¿d?, yo veia la imagen de los pingüinos y el iglú; no entendía por que les costaba tanto; por qué no les emocionaba cómo a mi, Por qué tenían que rogarles.
No debí haber visto tantos novelones mexicanos, tanta historia trillada. Pero las horas viendo tv junto con mi abuelita es lo más grato que recuerdo; lo que más extraño. Pero tanto Shakespiare criollo me dejó el concepto de la tragedia amorosa grabada. Creo que de ahí salió tanto poema quinceañero.
Nunca terminé de leer la biblia, es más no recuerdo haber leído mucho. Me trataron de llevar a la iglesia, pero esa sensación de pertenecer a la colectividad y escuchar quejas con promesas de salvación me enojaban. Me daba una ira incomprensible, una vez hasta lloré por que me sentía desesperada de estar allí, de escuchar al ...Pastor! no me gustaba sentirme marioneta, loro. No me sentía a gusto siendo parte de la masa, ¿elevar mis manos y orar?
Eso era algo íntimo para mi, lo sigue siendo. No tengo una religión, pero si creo en mi dios, el personal, mío, yo.
Papa me dijo que estaba bien, que el también lo hacía. Que había una fuerza superior, pero no tenía por que ser exterior. Siempre me dice "dioses sois"
¿Y a dónde voy con todo esto? y yo que sé ( como dijo Warren jeje) eran palabras que necesitaban mediador. Cosas que pensaba cuando era más pequeña como ¿si los egipcios no sabían de dios y no tenían la culpa por que Jesús llegó mucho después..entonces... estaban condenados al infierno? papá alguna vez me respondió que...ellos tenían su equivalente; algo así.
Entonces me interesé mucho por los egipcios y sus figuras religiosas. Las pirámides los misterios.
Después él buen Disney trajo la película Atlantis, y recuerdo que la vi con mi papá (supongo que a estas alturas saben ya que mi persona favorita es él) en galerías fue? el todavía me llevaba de la mano. Yo le pregunté que si eso existiría, el dijo que sí, habló de Platón y luego de Ovnis, de las pirámides, y el peligro del poder; de la autodestrucción.
Mi papá, que bonita persona; menos mal siempre me gustó escucharlo aunque el pensara que no, que su filosofía barata como el la llama me aburría. La verdad es que eran los momentos de discurso que más disfrutaba y disfruto. El sembró en mi el amor por el conocimiento, es su regalo más valioso.
Papá me habla de ángeles que alguna vez lo protegieron, de la ocasión en que tocó una pared y pudo ver imágenes de cosas que habían ocurrido en la habitación; de su búsqueda espiritual y las cosas vistas. Ante todo siempre me ha dicho que no me asuste, que nunca deje de creer, que tenga los ojos abiertos. Yo aveces olvido sus palabras, y luego vuelven nítidas, sin reproches.
Miguel, así se llama mi papá; yo digo que se parece al que hace de Dr House, el dice que no.
Papá duda sobre mi amor, porque es complicada nuestra forma de amar. No somos muy diestros en los detalles y los afectos; pero sabemos de nuestro amor. Creo que no hay un silencio más cómodo del que comparto con mi padre. Podemos caminar horas sin decir nada, por que no hace falta. Nuestra compañía es espiritual.
Y este escrito terminó siendo una oda al papito. ¿Y por qué no? es mi persona favorita y que amo. Por la que usted hoy que está leyendo ( y le agradezco enormemente por que no se si todo lo que pongo aquí resulte entretenido) puede precisamente leer algo.
No me imagino por otro camino. Amo escribir, y me extiendo demasiado en las palabras. Pero se siente bien, liberarse, conocerse y releerse. Además permitírselo a los demás. Ser como dice la frase "un libro abierto"
Life its just a ride!

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