Tengo mi cuerpo de camaroncito nadando en tu piel de anémona, me abrigo, me acuesto, me protejo, por que soy inmune a tu veneno.
Tengo mis manos trebejando en tus cabellos urticarios de erizo de mar. Me dices que tengo ojos de calamar, por supuesto, si no fueran como platos entonces como me abriría paso en este anochecer oceánico.
Me abrazas con tu cuerpo de anémona de fuego y yo me consumo lento, en besos de aguamalas.
Que con sus cuerpos eléctricos me laceran, me marcan, me estremecen, me lastiman.
Y esos cardenales rociados en mis escamas me susurran que fui tuya.
Nado entre arbolitos invertebrados, que se mecen con la corriente, que van de aquí para allá, despeinándose.
Me asomo al ventanal, veo morenas irascibles, amenazadoras, que con su cuerpo sig-zagueante me advierten sobre el futuro, su enojo es vaticinio de un destino desastroso.
Menos mal, no les creo, sus dientes no me hacen daño, sigo protegida en tus mantas tubulares, cierro las cortinas para no verles más, para que ellas me olviden.
Viene un pulpo de visita y no le reconozco, es que siempre anda cambiando de ropa y postura, desfigurándose para ver si algún día cedo a su cortejo. Pero él no sabe, no, que no saldré de tu refugio y todos sus esfuerzos serán en vano, todas sus modas de camuflaje no me desbarajustarán.
Y juntos aportamos más gotas al mar, cloruro de sodio, ah por que los peces también lloran, son magdalenas que dan su sazón al caldo oceánico. Nos lamentamos por las pescas con dinamita, por la violencia y el agua turbia, tan nobles son nuestros corazones que nos duele el mundo y el desarborizamiento de viejos lugares.
Y tu, sigues con tu labor protectora, proveedora, te robo comida microscópica y acaricio tu piel de actinia, tu sonríes y no entiendes mi gusto por el contacto urticante, me dices que tengo cerebro de medusa,osea que no tengo. Que me gusta jugar con candela, osea con tu cuerpo.
Luego me estrechas en tus brasas y yo palidezco, caigo en un sueño, me desembarazo del mundo y una sonrisa de animalito espinado se acomoda en mi boca, que buen anzuelo...
Ahora soy un pescado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario