lunes, 24 de noviembre de 2008

A prudencia

Caigo, entre Ángeles o demonios
En círculos de falacia e hilos
Siempre la prudente,
Señorita de Carreño
¿Qué haces?
Danzando, viendo a ningún lado
Solo allí bañada por la lluvia
La piel, se quema la piel
¿Dónde estas?
Acaso en una lucha sin premio
Quedaste en el limbo
De aquí para allá
Enterraste la navaja por la espalda
A mí, tú guía.
¿Quién eres monstruo?
¿Qué día fuiste concebido?
Si los soles aun no arden tanto
Perdida, en medio de secretos
Dormida en brazos de fango
Conspiran los alados,
Miran juzgando
Como las ventanas enrojecen por la tarde
Ángeles, demonios ¿Qué tan alto vuelan?
¿Acaso extienden su mano para llevarme al huracán?
Si, solo es una trampa ya me doy cuenta
Caí al suelo, y la guerra
En campos de luz y humo
Guardián de puertas de ortiga
¿Acaso tras el cerrojo no hay un mundo lleno?
Por que veo solo rezagos y miedo
Círculos, círculos
Amarillos y verdes
El maestro de ceremonias
Administra tu circo, las risas
No eres más que una imagen difusa
La tristeza del payaso, y la risa del hombre de leones
No eres nadie solo quien anuncia
Una despedida, a la cuna del ensimismamiento
¿Acaso es la torre mayor que las montañas?
Y los hilos jalan de mí
Caigo, me deslizo por la garganta
Ya no respiro
¿Acaso olvidé la vida?
Si, estoy durmiendo
Pellízcame, sacúdeme
Hoy no es el día, no vine a perder batalla
Estoy en suelo odiado
Por el pasado, y la obediencia
¿Qué hago danzando entre tijeras?
Lo sé, no existes
Solo te veo
En viento arremolinado
La angustia y el miedo
Llaves de mi desgracia
Abran pronto la puerta
Y reincorporen el alma
Hagan que duela y sienta el fuego, las llamas
¡Pronto!, denme las riendas
Antes que se desboquen risas malvadas
¡Pronto!, vuelve Prudencia, mi amada.





De mi experiencia de antaño en los Alpes

No hay comentarios: