“No te acerques demasiado, el abismo es profundo, dicen que no tiene fin, los que han vuelto es por pura gracia divina y rocas que trancaron su caída”, “No me importa” respondí, “Ya puedes soltar la cuerda que abraza mi cintura e impide que me lance al vacío, ya no me importaría fingir que tropiezo para caer, si he de caer lo haré, esta vez no voy a impedirlo”.
“No, no lo hagas, no des un paso más, ¿no ves que tu cabeza empieza a descoserse? ¡Vuelve! ¿Quién va a espantar los cuervos que vienen por la cosecha? ¡Vuelve muñeco de paja y harapos! Vuelve a tu sitio, aléjate del abismo”
“No, esta vez usaré las plumas que he robado a los cuervos mientras venían a robar el maíz y el trigo, esta vez volaré con mi cuerpo deshaciéndose en el intento, ya no tengo miedo, y si vuelvo, si en algún caso llegara a pasar eso, y estuviese mi cuerpo tan malogrado y con semblante austero, no importa, alégrate, causaré mas terror del que causo ahora a los cuervos”
El muñeco de paja tomó las plumas, las incrustó en su cuerpo de mentiras, y con pasos torpes por las patas de palo fue acercándose al precipicio
“Detente, detente…por favor, no lo intentes”-dijo el cuervo viejo que estaba posado en su hombro, soy muy viejo para batir mis alas, si caes lo haré contigo y morir no quiero”
“Deja el drama, ave mundana, ya verás tal vez al caer se extiendan tus alas”
El muñeco harapiento estaba al filo del abismo, El Viento juguetón observó el desafío, “Tal vez te duela estúpido muñeco, pero es lo que quieres así que aquí te va esto” con sus manos fuertes e invisibles empujó al vacío al muñeco, este daba piruetas despidiéndose del cielo, y en un momento empezó a descender, el cuervo graznaba fuerte, desesperado, sus alas no se abrieron, juntos vivían, y juntos murieron… ¿lo hicieron?
Ahora es temporada, el maíz crece sin quien venga a defenderlo, una tropa de cuervos se dio cuenta de ello.
Pero ¿que paso con el muñeco? Aun no lo sabemos, del abismo no ha vuelto, podría imaginarlo volando en el vacío ciego, desmoronándose, fundiéndose con el suelo, estúpido…estúpido muñeco, ya no me tiene miedo…si, dicen que soy un abismo, que junto a mi ruedan las cabezas, que desbarato hasta la gárgola que viene a retarme con su vuelo, pero ¿tan terrible soy?, soy solo Amor, y ya alguien me perdió el miedo…

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