Subo a mi botecito, fiel equino del mar, lo ensillo y me lanzo a las praderas colmadas de olas, de bichitos que milagrosamente viven y prodigan la vida a mis hijos.
Voy con más caballeras a los campos de lodo y raíces, a enmarañarnos en el manglar.
Aprovechando la bajada de la marea, la desnudez de los árboles y el hambre que nos empuja a hacer equilibrio.
El aire guarda el rastro de transeúntes escamados, las huellas de sus aletas quedan en el ambiente como música ancestral que se reproduce al subir la marea.
Recojo frutos de tus pies escondidos por la arena mojada, aveces algún mal muerde mis manos, pero yo lo curo con hechizos y cantos.
Te veo hecho un nudo, paso por debajo de ti, por encima, recorro tus pensamientos de madera enrevesada y me tiño de tu sangre lodo.
Luego junto con las otras, hago el conteo del botín, de tus frutos nacarados y se me hace agua la boca.
Después me baño en la que pronto será tu manta. Dejo mi pintura chocolate diluida en el agua.
Pronto volveré Manglar por que tu cuerpo se me antoja, la travesía en tu dermis es divertida, peligrosa, ancestral, nutritiva.
Así que esperaré con ansia el subir y el bajar de la marea.
Nuestro encuentro cirquero, tradicional.
Voy con más caballeras a los campos de lodo y raíces, a enmarañarnos en el manglar.
Aprovechando la bajada de la marea, la desnudez de los árboles y el hambre que nos empuja a hacer equilibrio.
El aire guarda el rastro de transeúntes escamados, las huellas de sus aletas quedan en el ambiente como música ancestral que se reproduce al subir la marea.
Recojo frutos de tus pies escondidos por la arena mojada, aveces algún mal muerde mis manos, pero yo lo curo con hechizos y cantos.
Te veo hecho un nudo, paso por debajo de ti, por encima, recorro tus pensamientos de madera enrevesada y me tiño de tu sangre lodo.
Luego junto con las otras, hago el conteo del botín, de tus frutos nacarados y se me hace agua la boca.
Después me baño en la que pronto será tu manta. Dejo mi pintura chocolate diluida en el agua.
Pronto volveré Manglar por que tu cuerpo se me antoja, la travesía en tu dermis es divertida, peligrosa, ancestral, nutritiva.
Así que esperaré con ansia el subir y el bajar de la marea.
Nuestro encuentro cirquero, tradicional.

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