viernes, 21 de noviembre de 2008

Lamento de una dueña

Pido guarden poridad estos arrincados renglones de mi trebejar
que mi continente podria no lo hacer
tuertos y desaguisados quisiera evitar
de rodón voy a confesar, manguer talves vos no entendáis.
No sé si me habeís tendido un lazo
y vuestro padre es el demonio
de tal raiz tal pimpollo
habría que decir
si convusco fuere al despeñadero
mientras me decis "Tened más fiuza"
y me empujarais al vacío.
A pero es que tu estancia es tan sabrosa
que si me habeís tendido algun gaje
yo no lo he catado.
Que Amor me ha hecho trabucar los sentidos
y suspiro por vos con copia
por que presiento la rotura que no reduzirá.
Voy a enchir mi cuerpo de lamentos
si no oviertes la piedad de decirme,
fablarme con certinidad por aquello que atiendo.
Hacer relación de todas tus hazañas e intenciones
amigo,
que no os quiero llevar en saña.
No vengais a mi con achaques y pasiones febles
con vuestra boca tremiendo,
que no quiero posar en mi sospición
que tus palabras sean a la postre alevosas.
Que si eres crudo os mandaré cortar la cabeza
muy loada sería de ello,
a algún buen cavallero pediría aquel don,
Que me restituyese la honra por aquella manzilla.
Pero si beninamente y grandes dias
quereís folgar conmigo,
corrida estoy de toda esta afruenta que contra vos he dicho.
Con conoscimiento os pagaría
si esperança truxeses a esta alma mía.
Que si no lo haces lo pagareís con sentenas.
Vos amado amigo que partís por traviessa
no os olvideis de mi
que figurando estoy la gran soledad que he de sentir.
Asi que acorredme con vuestro esfuerço y buenas palabras
que no quiero creer que vos sois de esas gentes acidentales.
Follón y sobervio, de prez infintosa y desapoderado de sus pasiones.
Venid pronto que tengo mis pensamientos barajados
me retuerço las manos y caigo fuera de mi.
Tolled vuestras armas, ensillad vuestro caballo
olvidad la buelta,
retornad te lo pido.
Que no os lleguen nuevas de mi muerte
y luego tengaís que verme soterrada.
Que mi camino os lo dejo desembargado
para que vengais a hacerme corte.
Venid derancadamente,
llegad cras, no andeis vagaroso
que me dareís muerte.


Después de 1512 páginas del Amadis que se podría esperar.

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