De tu mutismo, diré que me entristece, me cansa terriblemente, por que jugar a hablar por los dos es extenuante, apenas me tocas las manos y son ellas las que hablan, a mis oídos les das la espalda, estas dormido, catatónico y yo no se que dosis de L-dopa suministrarte para que despiertes, para que bailes, tengas los ojos abiertos y la boca cabalgante como en ese verano mágico.
Esos despertares me colman de alegría, creo que te he traído de nuevo al mundo, naces ante mis ojos y yo vivo en tus palabras, las confluyo con las mías.
Luego vuelves a tu ensimismamiento y no se como rescatarte, que música tocarte para que reacciones o por que nombre llamarte para que tu cerebro se despabile.
Quisiera no tener que leer más tus ojos, o tu piel, por que a veces tienen lenguas tan barbaras que no las entiendo, todo se vuelve un drama de derrumbes de Babel.
No ignores mas mi martillo y mi caracol, ay que a mi tímpano se le hace insoportable que no lo visiten tus fonemas.
No duermas tan seguido. Pero si te es inevitable al menos llévame contigo.
FRONTERAS, 2016 - U. Javeriana
Hace 10 años

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