Ayer vi por fin su faz,
Frente a frente,
Tal como era,
Sin ningún disfraz
Mostró sus colmillos
Su veneno arrojó
Bailó a mí alrededor,
Sin temor.
Clavo su puñal
Con avidez,
Transitó la ponzoña
Del traicionero animal.
Caí en lo profundo
Sentí el dolor de ser mortal
Un sueño
En cruel letargo,
Fui a parar
Ahora despierto,
Aun con mi herida
Ardiente y fatal
Y para curarle decido olvidar
Sacar el veneno,
Tragarlo
El alma librar.
Muerdo la herida
Succiono la sabia del mal,
La escupo y maldigo
Y a su dueña vuelvo a buscar
Con miedo,
Con esperanza,
Con ira,
Tal vez con odio algún día me busque vengar
Pronto o tarde sabrá la verdad.
Mientras tanto sigo en su juego
El acto ritual,
Le muestro mi corazón sangrado
Y ella le viene a curar,
Es mí mal,
Mi remedio
Arma de doble faz,
Traicionera puede
Volver a atacar.
No era la manzana su trampa
Eran su cuerpo y su boca
Treta colosal,
Sus palabras, dulces canciones
Que entonaban antiguas sirenas
Para hacer naufragar.
Así que no le doy entero
Ni el bien ni el mal,
Me expulsó del paraíso
Ahora juntas vamos a vagar,
Entre soles e inviernos
Espinas y su suave guardián,
Entre parques y lagos
Lo infernal y celestial.
Haremos del tiempo,
Simplemente tiempo
No intentos de inmortalidad.
Se que nada me espera,
Simplemente esperar
Que no muestre el blanco marfil de nuevo
Sus dientes,
Doble puñal
Y que silente,
Amable y deseable
Siga siseando la serpiente,
Calígrafa del rastro imborrable,
Cicatriz del mal.
FRONTERAS, 2016 - U. Javeriana
Hace 10 años

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