lunes, 10 de noviembre de 2008

S/Z

Ay que cuando yo navegue en tu arco-iris no sea yo algo legible
mejor ponte lentes y mirame como lo re-escribible, juega conmigo.
Soy aqui y ahora, que me sientes, que me hueles, que me entrego a ti, desplomándome en tus manos.
Soy un río de muchos brazos, no te conformes con solo uno, que tu barquita se me antoja en cada centímetro cúbico .
Y no tengo nombre, solo se que fluyo y me navegas, tal vez permanece el cauce pero yo siempre vivo en esa desenfrenada mitosis, y tu ya vienes de otras aguas, de mares, lagunas morichales con memorias de tormentas y rápidos, vienes a probarte en mi.
Vienes recorriendo pasillos, subiendo y bajando pisos, las escaleras cambian de sitio y de repente ya no hay un arriba ni un abajo, y las puertas te devuelven a los mismos cuartos, soy un castillo contorsionista.
¿Si escuchas todo ese ruido? lo producen mi piel y tu canoa.
Si decides ir por la derecha o la siniestra ay quien caerá en ese olvido de las dos, asi que vuelve pronto, caminame con los pies, con las manos.
Si me navegas y me olvidas, vuelve de nuevo, a navergarme, a olvidarme.
Entra por el brazo que desees, armame y desármame, ámame. Cada una de mis partes, que no soy una ni su suma.
No dejes que mis caderas o mi espalda te cuenten la misma historia, que siempre andan inventando tal vez mintiendo. Cambiando de voz, mudando el cantar de sirenas por el aullar de lobos.
Ven, a navegarme, a olvidarme.
A olvidarme y navegarme.

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